Técnica EPI

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Juan Jesús  Peñate Gonzalez Juan Jesús Peñate Gonzalez preguntó sobre
Electrólisis Percutánea Intratisular (EPI)

La técnica de electrolisis percutánea intratisular (EPI) es una innovadora técnica que permite a través del paso contínuo del flujo de electrones provocar una licuefacción del tejido degenerado (tendinopatías, en fibrosis musculares, fasciopatías) y activar los mecanismos de regeneración / reparación del tejido blando.

La EPI facilita la electrotaxis que unido a la quimiotaxis propia en la lesión de los tejidos blandos, garantiza la respuesta inflamatoria local, característica fisiológica básica para el proceso de regeneración en las tendinopatias.

La técnica EPI se utiliza para tratar las lesiones más comunes de los tejidos blandos: Dolor de Hombro Capsulitis Adhesiva Tendinosis Supraespinoso Tendinitis Rotuliana Tendinitis Aquilea Contracturas Epicondilitis Epitrocleitis Fascitis Plantar Pubalgias Osteopatía de Pubis Lesiones de Ligamentosas Basado en la tecnología más avanzada de EPI Avanced Medicine combina la técnica EPI con ecografía para proporcionar una visualización correcta de la aguja. La curación de los tendones se considera uno de los mayores problemas de la medicina deportiva, ya que las tendinopatias son muy reacias a los tratamientos convencionales tanto médicos como de fisioterapia. La complejidad de las tendinopatias debido a sus características clínica e histopatológicas hace muy difícil de tratar y son numerosos los deportistas que han de abandonar su actividad deportiva y competitiva.

La técnica EPI fue desarrollada a final de la década de los 90 por el fisioterapeuta y doctor Manuel Sánchez, basándose en los estudios histopatológicos del tejido conectivo donde desarrolló un nuevo sistema de provocar mediante campos eléctricos de corriente contínua la eliminación del tejido degenerado del tendón para activar entre otras cosas la respuesta fagocitaria y la regeneración/reparación del tendón. Una de las características esenciales del tendón cuando está lesionado es que sus mecanismos de curación fracasan y da lugar a una serie de cambios histológicos que hacen incompatible la reparación de éste.

La técnica EPI consigue reducir la presión intrínseca en el tendón que junto a la eliminación del tejido degenerado permite entre otras cosas restablecer la presión de oxigeno adecuado para normalizar la homeostasis del tendón, restablecer el pH normofisiologico, activar los mecanismos moleculares anti-inflamatorios que a la vez son los marcadores esenciales de la regeneración, sustituyendo un tejido conectivo degenerado por un tejido conectivo de novo. La técnica EPI garantiza una correcta respuesta inflamatoria local y controlada permitiendo optimizar las características básicas de la regeneración del tendón: respuesta inflamatoria, angiogenesis, proliferación y migración de las células del tendón, remodelación y maduración.

En los actuales equipos de EPI se ha conseguido una mayor calidad en la ingeniería de sus componentes y accesorios que entre otros, podemos destacar, una mayor concentración de los electrones en la interfase de la aguja/tejido, optimizando que la licuefacción y respuesta de activación del proceso de curación local sea más eficaz. Los actuales equipo EPI combinan de forma simultánea la microcorriente de alto voltaje favorece y garantiza una mayor velocidad de migración tanto de las células fagocitas como de los fibroblastos al foco de la lesión. Con la máquina antigua esta posibilidad no existía. La acción simultánea de la EPI con la microcorriente de Alto voltaje aumenta la tasa de curación, y esto es como consecuencia de la atracción de los tipos celulares apropiados (neutrófilos, macrófagos, fibroblastos) a la zona degenerada (Gardner et al, 1999).

Otro aspecto importante de la acción simultánea de la EPI con la microcorriente de Alto voltaje es que permite una correcta evolución de la respuesta inflamatoria necesaria para la regeneración del tejido conectivo y muscular, pero reduce de forma significativa el edema al reducir la permeabilidad de los vasos en la microcirculación. Éste gran acontecimiento fisiológico permite optimizar el tránsito celular a la zona de intervención y como consecuencia de la reducción del edema tiene un claro efecto analgésico (Kloth et.Al 1997).

La estimulación mediante CPAV puede favorecer la curación de los tejidos, mediante una actividad antimicrobiana. Se ha demostrado que tanto la corriente continua (EPI) como la CPAV matan a bacterias in vitro, mientras que las corrientes alternas no tienen ningún efecto sobre la supervivencia de los microorganismos. Se ha demostrado que la CPAV de polaridad negativa por debajo del umbral para la contracción motora retrasa la formación de edema después de una lesión aguda en modelos animales (Taylor et al ,1997).

05 de julio de 2015   Comentar

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