Hiperactividad

La hiperactividad puede tener diferentes orígenes: Trastornos del sistema nervioso central o del cerebro, trastornos emocionales, hipertiroidismo y trastorno por déficit de atención (TDA)

Algunas de las características de la hiperactividad son el movimiento o la actividad constante, la impulsividad, la facilidad para distraerse, los problemas de concentración, etc. Todo ello repercutirá en su rendimiento escolar, pero más allá de eso puede conllevar la infelicidad o depresión de quien la padece.

En cuanto al trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), se caracteriza porque quienes lo padecen son personas que empiezan pero no terminan las cosas que implican esfuerzo, difícilmente se concentran o se están quietas, son impacientes, impulsivas. Es más frecuente entre los niños que entre las niñas.

Si cualquiera de los síntomas mencionados persiste, se recomienda la consulta con el psicólogo o con el psiquiatra para poder determinar el tratamiento más adecuado para cada caso.

Orígenes y tratamientos del TDAH

El TDAH está siendo diagnosticado por profesionales sanitarios con un alta prevalencia en este siglo XXI, nos podemos preguntar si hay alguna etiología identificada que contraste con los planteamientos de aquellos que dicen que son “etiquetas pasajeras”.

Teniendo en cuenta las investigaciones sobre la materia hay evidencias de que se trata de un trastorno multifactorial con una base neurobiológica, anatómica, genética que interactúa con factores ambientales.

En los estudios familiares se observa una prevalencia de TDAH casi de un 70% en aquellos niños que tienen padres o hermanos con la misma sintomatología. Los genes asociados con las manifestaciones del TDAH son los genes que codifican para los transportadores y receptores de la dopamina (DA) y el gen del transportador de la noradrenalina (NA). Esto supone por tanto que haya menos autocontrol e inhibición emocional al haber una codificación más débil en esta vía molecular.

A nivel de neuroanatomía en las resonancias magnéticas visualizadas en varios estudios se visualizan alteraciones en las redes del cortex prefrontal y los ganglios basales. Un menos tamaño en el cuerpo calloso y el cerebelo.

El ambiente del niño no es determinante en sí pero la inestabilidad familiar, cambios drásticos u otros trastornos psicológicos o psiquiátricos influyen notablemente en la gravedad o intensidad de los síntomas.

A nivel de sexos la sintomatología es similar para niños y niñas pero si la frecuencia de aparición es variable. El subtipo combinado es más frecuente en niños que en niñas, 80% frente al 65%, respectivamente, sin embargo el inatento más en niñas y el hiperactivo sólo, tanto en niñas como niños porcentajes similares.

El tratamiento habitual suele ser combinado farmacología y psicoterapia. La parte farmacología con el apoyo del pediatra y el neuropediatra en el área infantil o el propio psiquiatra en el área adultos. En la psicoterapia los pasos iniciales se trata de aportar información y que conozcan lo que supone el diagnóstico y sus síntomas para poder empatizar más con el niño. A posterior intentar entrenar al niño en habilidades de afrontamiento para ganar autocontrol y disminuir las situaciones de fracaso, potenciar estrategias de atención en el ámbito académico y desarrollar aquellas competencias en las que son buenos. Con los padres reducir sus niveles de ansiedad y ayudarles a adquirir pautas y aplicar las normas de manera consistente.

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