Terapia miofascial

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¿Qué es terapia miofascial?

Terapia miofascial

Una definición de terapia miofascial debe referirse al conjunto de técnicas de fisioterapia destinadas al tratamiento del dolor del mismo nombre. En concreto, el dolor de origen miofascial engloba todos aquellos procesos que impiden la relajación muscular, causan dolor y ocasionan una disfunción muscular que debe tratarse para evitar su cronicidad.

Además del dolor, se puede observar una alteración de la longitud y del tono muscular, tanto en los músculos responsables del problema como en sus antagonistas.

¿Qué es el síndrome miofascial?

Rigidez y debilidad muscular, espasmos y un profundo dolor son algunos de los síntomas más característicos del síndrome miosfacial. Además, pueden provocar desequilibrios posturales, estrés psicológico, dolores de cabeza, de espalda o, por ejemplo, trastornos en la articulación de la mandíbula.

Se trata de un problema de salud bastante común, que suele producirse en la edad adulta, más frecuente en mujeres que en hombres. La buena noticia es que existen distintos tipos de tratamientos que han demostrado su eficacia.

El dolor de origen miofascial

El origen del dolor suele deberse a la contracción muscular que se produce en unas bandas tensas que encontramos en el tejido por la misma contracción muscular.

Es por ello que al realizar una exploración se pueden detectar zonas o puntos más engrosados y especialmente dolorosos. Se les denomina "puntos gatillo miofasciales" (PGM), provocan un dolor referido hacia otras estructuras, y en muchos casos son el origen del Síndrome de Dolor Miofascial (SDM), cuyos síntomas ocasiona la presencia de los PGM a nivel muscular.

Los PGM provocan dolor cuando se efectúa una compresión sobre el punto en sí, pudiendo sentirse también en otras partes del cuerpo, así como una cierta disfunción en los músculos afectados. En estos casos, tratarlos con el fin de reducir su longitud y tensión puede ayudar a disminuir el dolor.

¿Cuáles son los síntomas del dolor miofascial?

La presencia de PGM se detecta con la palpación y estimulación del área afectada, puesto que el músculo está más tenso de lo normal. También se puede detectar una respuesta de espasmo local cuando se estimulan las fibras musculares alteradas.

Por otra parte, la sintomatología puede adoptar distintas formas, si bien en general se caracteriza la alteración de la función muscular y un dolor profundo, que al tiempo puede producir una sensación de dificultad en el movimiento y pesadez.

El dolor aumentará con la presión y el movimiento, en particular con el estiramiento y la contracción del músculo, afectando también a otros músculos. También puede producir una desagradable sensación ante cualquier estímulo normal, puesto que la sensibilidad de esta parte del cuerpo está alterada.

La alteración de la función igualmente supone una limitación de la movilidad, pequeñas e involuntarias contracciones del músculo, así como sensación de debilidad y cansancio.

Distintos tratamientos de terapia miofascial

Desde los años 80, el tratamiento del dolor de origen miofascial es una de las especialidades de la fisioterapia, que desde entonces ha desarrollado técnicas que en su día representaron una nueva forma de tratar estos dolores difusos que, en muchos casos, eran de origen desconocido.

Actualmente, existen distintas técnicas miofasciales para el tratamiento de este tipo de dolor, teniendo en cuenta que la prevención siempre es la mejor medicina. En este caso, se recomienda realizar actividad física, cuidar la postura y la ergonomía, las técnicas de relajación y, en el caso de precisar rehabilitación, también es útil la rehabilitación.

En cuanto a su tratamiento, por un lado, encontramos los enfoques conservadores para tratar los puntos gatillo y el dolor, por lo general aplicados mediante protocolos combinados para conseguir una mayor efectividad en los tratamientos.

Técnicas no invasivas

Las técnicas no invasivas requieren más tiempo o un mayor número de sesiones para ofrecer resultados, pero, lógicamente, por lo general suelen preceder a las técnicas invasivas. Desde un punto de vista conservador, junto a la terapia farmacológica encontramos los estiramientos y autoestiramientos para normalizar la longitud muscular.

Aplicación de frío

La aplicación de frío en el músculo es otra opción. Su aplicación requiere de estiramientos que se realizan con spray refrigerante para atenuar el dolor. Igualmente, existen técnicas de compresión, de relajación postisométrica (técnicas de Mitchell de FNP o de Lewitt), técnicas instrumentales mediante ultrasonidos o láser, entre otros, así como técnicas inhibitorias.

Punción seca

Por otro lado, además de la acupuntura tradicional, la punción seca es un método que también emplea la acupuntura y consiste en una punción directa del PGM mediante finas agujas. Una denominación que obedece al hecho de que no se introduzca ninguna infiltración, como sí ocurre con otras técnicas, cuando se infiltran los analgésicos a nivel muscular.

La punción es profunda, puesto que se busca llegar al punto gatillo para conseguir la relajación y disminución del dolor, así como la recuperación de la funcionalidad del músculo gracias a la reorganización de las fibras musculares.

Cada caso requerirá un tipo de abordaje, puesto que en principio todas las técnicas ha demostrado su eficacia y presentan distintas ventajas e inconvenientes. En función de la valoración que haga el especialista de cada caso y de las preferencias del paciente será más o menos conveniente decidirse por unas u otras técnicas.

Imagen: Was a bee en Wikimedia

Noticias sobre Terapia miofascial

¿Qué es la terapia miofascial?

La terapia miofascial es la última novedad para ayudar a los profesionales en la recuperación tras los partidos y prevenir lesiones musculares. No hay dos entrenamientos ni dos deportistas iguales, por eso deben mantenerse alerta para saber qué les deparará cada sesión de trabajo y poder mejorar con los ejercicios técnicos que se les plantean. 

Esta técnica de terapia miofascial, que será aplicada por fisioterapeutas especializados se orienta a conseguir un cuerpo bien equilibrado, móvil y simétrico dentro del sistema tanto del esqueleto como del tejido blando. Esta técnica mejora la elasticidad y optimiza el rendimiento de los deportistas de élite, adaptándose al grado de tolerancia de cada profesional.

El preparador físico tiene una serie de aparatos sobre los que los jugadores realizan ejercicios en el tramo final del entrenamiento y proporcionan masajes en las zonas del cuerpo que los futbolistas tienen sobrecargadas o que los fisioterapeutas consideran que pueden llegar a correr peligro o sufrir alguna rotura muscular. Para esta terapia miofascial se pueden usar pesas, tiras elásticas u otros utensilios para estirar los músculos y prevenir lesiones.

 

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