Rosalía Menéndez nos habla sobre la ansiedad y el estrés laboral

Entrevista a Rosalía Menéndez, psicóloga especializada en depresión, ansiedad, terapia de pareja y desarrollo personal

"La respuesta de ansiedad es muy amplia, puede tener componentes físicos, fisiológicos, emocionales, cognitivos o motores... Hay que tener en cuenta que ansiedad es igual a miedo, hay que ver qué hay de fondo, a qué se teme, a qué se tiene pánico, de dónde viene ese miedo."

Rosalía Menéndez es psicóloga por la Universidad Autónoma de Madrid, cuenta con máster en psicología clínica y psicología de la salud. Además ha realizado fomación en diferentes áreas tales como: Psicoterapia Breve, Mindfulness, Terapia de Aceptación y Compromiso, y EMDR. Psicóloga colegiada por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y miembro de la Asociación Española de EMDR.

Uno de los problemas más comunes es la ansiedad, ¿qué tipo de terapia psicológica es más efectiva en personas con este trastorno?

En primer lugar, el problema “ansiedad” es muy amplio, no es lo mismo un estrés debido a episodios traumáticos o que exista una ansiedad generalizada o que el paciente presente un trastorno de pánico. La línea terapéutica suele ser siempre la misma para un psicólogo, aunque yo aplico, a veces, recursos de distintas corrientes: técnicas cognitivo-conductuales, de Aceptación y Compromiso y el EMDR funcionan en el tratamiento de la ansiedad.

La respuesta de ansiedad es muy amplia, puede tener componentes físicos, fisiológicos, emocionales, cognitivos o motores. En función del problema el abordaje es multidimensional. Por poner algunos ejemplos, en una fobia predomina la ansiedad más de tipo motor (evitar el estímulo temido) y emocional (miedo intenso), por lo que una técnica tipo exposición puede funcionar bien. Si el problema es Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) predomina el síntoma cognitivo (preocupaciones, rumiaciones, aprensión respecto al futuro), por lo que centrarse en estos síntomas cobra más importancia. En el trastorno de pánico, el miedo se dirige más hacia las sensaciones físicas, por lo que hay que trabajar ese aspecto. En el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) se puede utilizar EMDR, ya que existe evidencia científica de éxito con este trastorno. Me resulta útil la terapia de Aceptación y Compromiso porque no sólo se centra en el trastorno, sino que no olvida lo que es importante para la persona y con qué cosas se compromete.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que ansiedad es igual a miedo, hay que ver qué hay de fondo, a qué se teme, a qué se tiene pánico, de dónde viene ese miedo.

¿Cuándo se recurre a las terapias de tercera generación?

En mi caso es mi línea de trabajo. Yo trabajo mucho con ACT y Mindfulness, pero las considero más bien un estilo de vida, el lograr que el paciente adopte una nueva visión general del mundo y de su comportamiento, que sepa qué es lo importante para él y cuáles son sus valores y aspiraciones. El mindfulness debe practicarse en la vida cotidiana, no es una técnica concreta que reduzca la activación o el estrés de la persona, sino que se practica para estar presente y es beneficioso para el estrés pero también para mis reacciones o para saber cómo me relaciono con los demás.

En tu consulta realizas la llamada Terapia de Aceptación y Compromiso, ¿en qué consiste?

Es una modalidad de psicoterapia que está avalada científicamente y que forma parte de la tercera generación de terapia cognitivo-conductual. Una de sus principales figuras es Hayes, que indica que muchas de las herramientas que utilizamos para controlar nuestros problemas lo que hacen es agravar nuestro sufrimiento.

La visión de ACT desafía a algunas formas de psicoterapia tradicional, por ejemplo, algunos de sus pilares son: la aceptación del dolor psíquico, que es normal y todos lo sufrimos en algún momento de la vida; aceptar esto es liberarte de tu sufrimiento y puedes evitar aumentarlo de forma artificial; la evitación del malestar provoca más malestar; no perder de vista lo que es importante para mí: los valores, mis aspiraciones, con lo que estoy comprometido en mi vida. Yo recomiendo dos libros a mis pacientes que, en su día, me recomendaron a mí: “Sal de tu mente y entra en tu vida” de Steven C. Hayes y “La trampa de la felicidad” de Russ Harris.

¿Y la terapia narrativa?

Trabajar la narrativa es algo que hacen la mayoría de psicólogos (los de narrativa, tercera generación, sistémicos) y que es importante en la terapia. Yo la incluyo mucho en la individual pero también en la terapia familiar de tipo sistémico. La narrativa que trae el paciente no es otra cosa que un relato secuencial e intencional, con un propósito explicativo, que habla de algo de su pasado. Es importante trabajar con el paciente el cómo se cuenta él mismo una historia sobre su pasado, si puede explicárselo o contárselo de otra manera, si puedo redefinir lo que le ha pasado en otros términos que le provoquen emociones menos desagradables. No se trata de que se cuente cualquier cuento a sí mismo, sino de construir entre los dos una narrativa de su historia que sea verosímil, que le llegue, que tenga un significado, sin perder de vista aquel contexto en el que sucedió todo. Puedo decir que esto les tranquiliza, les hace estar más seguros y en paz.

¿El estrés laboral o burnout puede derivar en otros trastornos psicológicos?

En primer lugar, no son términos equivalentes. Digamos que en la práctica los términos se emplean como sinónimos, pero desde un punto de vista técnico, el estrés laboral incluiría la sobreimplicación con el trabajo, una alta activación fisiológica, el sentirse desbordado, que uno no es capaz, el agotamiento físico, cansancio, etc.

El burnout es de una gravedad mayor, la persona ha llegado al punto de estar poco o nada implicada, muy baja motivación, despersonalizada, como un robot y con un alto agotamiento psíquico y emocional. Por supuesto que puede derivar en otros trastornos: ansiedad, depresión, conductas adictivas (tabaco, alcohol, otras drogas…), etc.

En el caso del estrés laboral, por ejemplo, el estado deprimido es más una reacción a la situación, mientras que en el burnout la depresión es más la expresión de la tristeza, pérdida de valores, de referencias, etc.

¿Qué terapia es más efectiva para afrontar el estrés laboral?

Las modalidades que yo aplico me resultan muy efectivas y hay mucha evidencia científica sobre ellas. ACT y Mindfulness no solo son terapias, son estilos de vida, se realizan cambios en tus hábitos, se focaliza la atención sobre lo que es importante, se pone el trabajo en una escala de prioridades. La toma de decisiones o la resolución de problemas suelen ser aspectos a trabajar muy importantes en estos casos.

En el caso del burnout, que tiene mayor gravedad, se trata de recuperar a la persona, ya que es probable que esté en un estado de agotamiento psicológico y embotamiento emocional, hay que trabajar muchas dimensiones de su persona. Lo más habitual es que acudan a mi consulta pacientes con estrés laboral mantenido en el tiempo.

12 de junio de 2019 | Tema: Psicólogo


Rosalía Menéndez

Psicóloga en Alcobendas - Psicología

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