Con 25 años de experiencia en el sector, el Dr. Francisco Javier Satorres es un especialista consolidado en el ámbito de la salud bucodental. Licenciado por la Universidad de Valencia, ha enfocado su carrera en la excelencia clínica, complementando su formación con un postgrado en Implantología en el prestigioso Instituto Dr. Albert Vericat. Desde 2004, lidera como propietario y director sanitario la Clínica Dental Satorres, un proyecto que destaca por su innovación y gestión eficiente, lo que le valió el III Premio Gaceta Dental "Clínica del Futuro" (Madrid, 2014). Su perfil combina una sólida base académica con un compromiso constante por la actualización tecnológica en beneficio de sus pacientes.
La clínica nace, en realidad, de una mezcla de vocación y de raíces. Desde pequeño siempre me atrajo el mundo sanitario; quería ser médico, pero con el tiempo descubrí la odontología y me enamoró porque combinaba esa parte médica con el trabajo manual, algo que siempre se me dio bien.
Desde muy joven tuve claro que quería tener mi propia clínica… y, sobre todo, quería tenerla en mi pueblo, en Paterna, donde he crecido y donde está mi gente.
Los inicios fueron muy humildes: un gabinete, medio más en proyecto, y mucha ayuda familiar. Mi madre en recepción, una prima como auxiliar… fue un proyecto muy familiar desde el primer día.
Con el paso de los años, y gracias al apoyo de los pacientes, sentimos que podíamos replicar ese modelo en otra localidad con una esencia similar, y así nació la clínica de Manises coincidiendo con nuestro décimo aniversario.
Ha habido varios momentos clave. El primero, sin duda, la apertura en Paterna y la gran acogida desde el minuto uno.
Después, la consolidación del equipo y la ampliación de servicios. Siempre hemos tenido el objetivo de ofrecer aquí, en el pueblo, lo mismo que podrías encontrar en una clínica de la capital. Con ese afán, llevamos años incorporando técnicas avanzadas como la implantología de carga inmediata o los últimos avances en carillas dentales.
Otro hito importante fue la apertura en Manises, que supuso dar un paso más como proyecto.
Y más recientemente, destacaría los premios a la trayectoria profesional tanto en Paterna como en l’Horta Nord. Además, el año pasado iniciamos un cambio de imagen corporativa junto con la reforma de la clínica de Paterna, que simboliza una nueva etapa para nosotros.
Es uno de nuestros mayores retos, pero también una de nuestras prioridades.
Aunque hoy somos un equipo de más de 25 personas, seguimos trabajando para que el paciente sienta esa cercanía de los inicios. Lo conseguimos a través de la comunicación interna, de protocolos bien definidos y, sobre todo, cuidando mucho el ambiente humano.
Intentamos que el equipo sea eso, un equipo de verdad, porque al final todo eso se transmite directamente al paciente.
Nuestro enfoque se basa en tres pilares muy claros: honestidad, cercanía y profesionalidad.
Siempre decimos que queremos tratar a cada paciente como nos gustaría que trataran a alguien de nuestra familia.
Además, esto lo hemos querido reflejar en nuestro eslogan: “la clínica dental del pueblo”. No somos solo una clínica en el pueblo, queremos ser la clínica de sus vecinos, formar parte de su día a día.
Para nosotros es fundamental. No solo tratamos problemas, intentamos evitarlos.
Dedicamos mucho tiempo a explicar, a educar, a hacer revisiones periódicas y a que el paciente entienda qué le pasa y por qué. Intentamos trabajar siempre de la forma más conservadora posible, respetando el diente, y por eso hacemos mucho hincapié en la prevención.
Realizamos revisiones anuales o semestrales, según cada caso, para poder detectar cualquier problema a tiempo.
En el caso de los niños, esto es todavía más importante. Tenemos protocolos para que se familiaricen con la clínica antes incluso de necesitar tratamiento, y hemos desarrollado espacios específicos para ellos que hacen que la experiencia sea mucho más positiva.
Hoy en día realizamos prácticamente todos los tratamientos dentro de la odontología, pero destacaría especialmente la implantología de carga inmediata, lo que mucha gente conoce como “implantes en un día”.
Esto permite que, en muchos casos, el paciente pueda salir con dientes fijos el mismo día del tratamiento. Hace años era impensable y hoy supone una mejora enorme en comodidad, estética y calidad de vida.
También trabajamos con ortodoncia invisible, carillas estéticas o técnicas de sedación consciente para pacientes que lo necesitan. Siempre intentamos incorporar avances que realmente aporten valor.
Para nosotros es algo muy importante. No entendemos la clínica sin su entorno.
Estamos muy implicados con la vida del municipio: colaboramos con asociaciones, apoyamos eventos deportivos, carreras populares y equipos locales, porque creemos en fomentar hábitos saludables.
También impulsamos iniciativas como la beca Satorres, orientada a apoyar proyectos de ONG en Paterna y Manises, además de otras acciones sociales con las que intentamos devolver a la comunidad parte de lo que nos ha dado.
Buscamos no solo buenos profesionales, sino buenas personas. La parte humana es clave.
A partir de ahí, apostamos por la formación continua y por protocolos comunes que aseguren que el nivel de calidad sea siempre el mismo, independientemente de quién atienda al paciente.
Estamos en un momento muy bonito de evolución.
El año pasado reformamos la clínica de Paterna, con una imagen más actual pero sin perder nuestra esencia. Hemos incorporado nuevos espacios comunes para mejorar la experiencia del paciente, una sala fotográfica que nos ayuda muchísimo en el diagnóstico y la planificación de tratamientos, y una sala de espera infantil pensada para que los más pequeños vengan sin miedo, incluso con ilusión.
La acogida por parte de nuestros pacientes ha sido muy positiva, y eso nos anima a seguir en esta línea. Nuestro objetivo es seguir creciendo, pero sin perder lo más importante: la cercanía.
Sin duda, las personas.
El poder ayudar, ver cómo alguien mejora su calidad de vida o vuelve a sonreír con confianza… eso sigue siendo lo más gratificante.
Y también el equipo y los pacientes de siempre. Poder decir que, después de tantos años, seguimos aquí gracias a ellos, en nuestro pueblo, es algo que no tiene precio.