Marian Batle
Pedir cita 608 449 609

Entrevista a Marian Batle, psicóloga general sanitaria y directora de Pensaments Psicólogos Mallorca

"Si alguien ha crecido en entornos donde había distancia, crítica, incertidumbre o una demanda constante, es bastante probable que de adulto repita parte de esa lógica emocional"

Marian Batle es psicóloga en Palma de Mallorca con más de 17 años de experiencia, destacada por su enfoque humano y científico. Fundadora del centro Pensaments, se especializa en terapias de tercera generación como EMDR y Terapia de Aceptación y Compromiso. Su filosofía profesional se basa en la formación continua, la curiosidad y la innovación, priorizando siempre la creación de un vínculo seguro y personalizado con el paciente. Con una sólida trayectoria en docencia y atención clínica, Marian ofrece herramientas prácticas para que cada individuo retome el control de su vida, sanando desde la empatía y el rigor técnico.

¿Qué te motivó a dedicarte a la psicología y a desarrollar un enfoque integrador en tu forma de acompañar a los pacientes?

Lo que me encantó de la psicología fue entender que una misma conducta puede cumplir funciones muy distintas. Dos personas pueden hacer exactamente lo mismo y, sin embargo, estar viviendo procesos completamente diferentes. Alguien puede callarse por miedo, por vergüenza, por agotamiento o por una historia en la que expresar lo que sentía tuvo consecuencias. Desde fuera vemos la conducta; cuando miramos bien, vemos también el contexto, la emoción, la biografía y la función que esa conducta cumple en la vida de esa persona.

Por eso trabajo desde un enfoque integrador. Me apoyo en modelos con base científica, pero intento ver más allá del síntoma, consciente de que en cada uno de nosotros cumple una función diferente, en una historia totalmente distinta. Al final, para que la terapia funcione, no basta con conocer los protocolos y las técnicas. La clave está en adaptar el proceso de intervención a cada persona y su contexto.

¿Cómo saber si lo que siento es ansiedad “normal” o un problema que debería tratar con un profesional?

La ansiedad, en sí misma, forma parte de la vida. Aparece cuando el organismo interpreta que existe una amenaza o algo de lo que protegerse. En cierta medida, cumple una función.

La diferencia suele estar en la intensidad, la frecuencia y la interferencia. Cuando esa ansiedad se vuelve casi diaria, cuando cuesta desconectar, cuando el cuerpo vive en tensión, cuando empiezas a evitar situaciones, a dormir peor, a pensar en bucle o a organizar tu vida alrededor del malestar, conviene pedir ayuda. También cuando una persona siente que “por fuera sigue con todo”, pero por dentro vive agotada, en alerta, se irrita fácilmente, va “en piloto automático” o ya no disfruta de las cosas como antes.

¿Qué señales indican que un trauma del pasado sigue afectando a mi vida actual?

A veces el trauma se reconoce enseguida, y a veces se esconde detrás de síntomas que la persona jamás relacionaría con lo que vivió. Puede aparecer en forma de hipervigilancia, sobresaltos, pesadillas, recuerdos intrusivos, bloqueos, ansiedad intensa o una sensación persistente de amenaza. Otras veces se expresa de una manera más silenciosa: dificultad para confiar, culpa muy arraigada, vergüenza, necesidad de control, problemas para poner límites o una tendencia a desconectarse de uno mismo.

También lo vemos en patrones relacionales que se repiten. Personas que se adaptan de más, que viven pendientes de agradar, que se paralizan ante el conflicto o que reaccionan con una intensidad que ni ellas mismas entienden. Muchas veces el trauma sigue activo porque el sistema nervioso aprendió que debía sobrevivir así. El problema llega cuando esa respuesta, que en su momento tuvo sentido, hoy genera sufrimiento.

¿En qué consiste la terapia EMDR y para qué tipo de problemas es más efectiva?

EMDR es un abordaje psicoterapéutico que utilizamos para trabajar experiencias traumáticas. Dicho de una forma sencilla: hay recuerdos que el cerebro guarda como si el peligro siguiera activo, y desde ahí activan emociones, creencias y reacciones físicas muy intensas.

En EMDR trabajamos ese recuerdo mediante protocolos estructurados para que se pueda resignificar e integrar la experiencia traumática, sin la misma carga emocional, sin el mismo nivel de activación y sin esa sensación de estar reviviéndolo.

¿Puede la mente generar síntomas físicos reales como dolor o fatiga?

Sí, el cuerpo participa en todo lo que vivimos. Un sistema nervioso sometido durante mucho tiempo a estrés, miedo, o hipervigilancia puede acabar expresándose a través de cefaleas, contracturas, molestias digestivas, opresión en el pecho, mareos, cansancio extremo o sensación de agotamiento permanente.

En consulta esto aparece con mucha frecuencia. Personas que llevan meses, a veces años, funcionando con un nivel de activación muy alto, hasta que el cuerpo empieza a pasar factura. Por eso, cuando hablamos de síntomas físicos, siempre hay que descartar cualquier causa médica.

¿Qué papel juega el mindfulness en la gestión del estrés y la ansiedad?

El mindfulness puede ser muy útil cuando se entiende bien. Más que “dejar la mente en blanco”, que es una idea poco realista, consiste en entrenar la atención para observar lo que está ocurriendo con más conciencia y menos reacción automática.

Eso ayuda mucho en ansiedad y estrés porque permite detectar antes la activación, reconocer qué está pasando en el cuerpo, poner cierta distancia con determinados procesos de pensamiento y responder de una manera más regulada. En otras palabras: nos ayuda a separarnos de nuestros pensamientos y a ampliar la perspectiva sobre el síntoma y sobre el lugar que ocupa.

Ahora bien, el mindfulness no funciona igual de bien con todo el mundo, ya que, como casi todo en psicoterapia, la clave está en entender qué herramienta puede encajar mejor con cada persona.

¿Por qué repetimos patrones emocionales o relaciones que nos hacen daño?

Porque lo familiar pesa mucho, incluso cuando hace sufrir. Nuestra forma de vincularnos se construye muy pronto, y desde ahí aprendemos qué lugar ocupamos, qué esperamos del otro, cuánto valemos y qué precio pagamos por recibir cariño, atención o reconocimiento.

Si alguien ha crecido en entornos donde había distancia, crítica, incertidumbre o una demanda constante, es bastante probable que de adulto repita parte de esa lógica emocional. A veces elige personas que reactivan heridas antiguas; otras veces se coloca él mismo en el papel de salvar, aguantar, perseguir o ceder.

Suele darse una mezcla de apego, aprendizaje emocional y memoria corporal. Por eso salir de ese patrón requiere bastante más que fuerza de voluntad. Requiere comprenderlo, sentirlo, elaborarlo y practicar una manera nueva de vincularse.

¿Es posible “reprogramar” la forma en que reaccionamos ante situaciones difíciles?

Sí. Yo quizá usaría otro verbo: más que reprogramar: aprender. Y eso, por supuesto, se puede trabajar.

La terapia ayuda a que la persona identifique qué dispara su reacción, qué interpreta en milésimas de segundo, qué emoción se activa, qué hace el cuerpo y qué conducta aparece después. A partir de ahí empezamos a introducir experiencias nuevas: más conciencia, más regulación, más flexibilidad, más capacidad para sostener lo que siente sin quedarse atrapada dentro.

El cambio de verdad llega cuando el cerebro y el cuerpo dejan de responder como si cada situación difícil fuera una amenaza. Es en ese momento cuando la persona sigue sintiendo, pero con la libertad de elegir cómo quiere responder.

¿Cuándo es el momento adecuado para acudir a terapia psicológica?

En realidad, el mejor momento suele ser aquel en el que uno empieza a darse cuenta de que algo se repite, pesa demasiado o le está restando calidad de vida. A veces se llega por ansiedad, por tristeza, por una ruptura, por una pérdida o por una experiencia traumática. Otras veces porque, aparentemente, “todo va bien” y aun así la persona vive cansada, ha perdido las ganas o se siente como desconectada de sí misma.

Acudir a terapia también puede ser una forma de conocerse mejor, de entender por qué uno se relaciona como se relaciona, de ordenar su historia y de aprender a vivir con más coherencia interna. Para mí, pedir ayuda habla de conciencia y de responsabilidad con uno mismo. Y eso ya suele ser un muy buen comienzo.

 

23 de abril de 2026 | Tema: Psicólogo

Marian Batle

Psicóloga en Palma de Mallorca - Psicología

Pedir cita Teleconsulta
Carrer de Sant Miquel, 46, Esc.Izq 2º piso - 07002 Palma de Mallorca