Victòria Jiménez es psicóloga general sanitaria en Palma de Mallorca. Ofrece terapia individual, terapia de pareja y terapia psicológica online desde un enfoque integrador, con una visión sensible al trauma. En esta entrevista hablamos sobre ansiedad, bienestar emocional, relaciones y el papel del mindfulness en el cuidado de la salud mental.
A veces seguimos trabajando, atendiendo a los demás y cumpliendo con todo, pero por dentro sentimos que nos está costando demasiado. El sentirnos todo el día en tensión, la dificultad para descansar, la irritabilidad o la sensación de estar desconectados de nosotros mismos pueden invitarnos a parar y escuchar qué necesitamos.
No hace falta esperar a encontrarse al límite para acudir a una psicóloga. Cuando el malestar persiste, afecta a nuestra vida o sentimos que volvemos una y otra vez al mismo punto, pedir ayuda puede ser una forma de empezar a cuidarnos. La terapia individual ofrece un espacio para comprender lo que está pasando y trabajar dificultades relacionadas con la ansiedad, la autoestima, las relaciones o los cambios vitales.
Cuando esto pasa sentimos que estamos en bucle y que no hay salida. En ocasiones, el tema por el que se discute incluso puede cambiar, pero la dinámica se repite: no somos capaces de llegar a una conclusión o a un acuerdo. Esto sucede porque la discusión es parte del problema, ya que en lugar de acercarnos a una solución, cuanto más discutimos, más se alejan nuestras posturas.
En terapia de pareja exploramos qué hay detrás de esas discusiones y cuál es el papel de cada uno de los miembros en ellas. En mi consulta de terapia de pareja en Palma, a veces nos hemos dado cuenta de que hay necesidades muy importantes en la relación que no se están comunicando o atendiendo y ese es el verdadero foco para recuperar la conexión.
El ritmo de vida acelerado que llevamos y las múltiples exigencias y estímulos que recibimos de nuestro entorno pueden hacer que caigamos en vivir nuestra vida en piloto automático. De ahí la importancia del mindfulness, o atención plena, que es la habilidad que nos permite estar en el momento presente. Cuando practicamos mindfulness, lo que conseguimos es detectar con más facilidad cuando nuestra mente se va con algún pensamiento y, entonces, podemos redirigir nuestra atención al presente. Este gesto es más importante de lo que parece a simple vista, ya que la capacidad de mindfulness está relacionada con la felicidad, es decir, cuanto más nos centramos en el presente, más bienestar y felicidad sentimos.
La práctica puede ayudarnos a reconocer la tensión, los pensamientos repetitivos y nuestras reacciones automáticas, abriendo un pequeño espacio para elegir cómo responder. No consiste en dejar la mente en blanco, sino en aprender a estar más presentes y a tratarnos con mayor amabilidad.
La primera sesión de terapia es un encuentro para conocernos. Me interesa comprender qué está viviendo la persona que tengo delante, qué le preocupa, cómo es su família y qué le gustaría que cambiara en este momento.
Como psicóloga general sanitaria, trabajo desde un enfoque integrador y con mirada sensible al trauma: selecciono las herramientas terapéuticas teniendo en cuenta sus necesidades, su historia, sus recursos y cada proceso de terapia es totalmente individualizado.
Cerramos la primera sesión acordando los objetivos de la terapia, y éstos nos sirven de brújula durante el proceso para revisar si estamos avanzando en la dirección pactada. Algo que me gusta destacar en esta sesión es que para mí es esencial que la persona pueda preguntar, expresar dudas y participar activamente en el espacio de terapia.
Algunas personas acuden a terapia precisamente para tratar este tipo de experiencias y, en otros casos, pueden aparecer a mitad de un proceso sin que la persona lo tuviera previsto al acudir a consulta.
Como comentaba, tengo una mirada sensible al trauma, ya que soy terapeuta EMDR. La terapia EMDR es una terapia que nos ayuda a procesar situaciones de nuestro pasado que no fueron procesadas en su momento y es la que uso para este tipo de experiencias.
El punto de partida de cualquier proceso es hacer una buena evaluación de la historia de la persona, en la misma pueden aparecer experiencias pasadas difíciles.
En todo momento, cuido especialmente el ritmo, la confianza y la capacidad de decidir de la persona. No es necesario contarlo todo de golpe, ya que seleccionamos trabajar lo que es relevante para cada persona. Vamos construyendo recursos para reconocer y regular lo que siente y, cuando resulta adecuado, abordamos las experiencias seleccionadas.
Poner límites puede despertar miedo a decepcionar, generar un conflicto o perder una relación importante. A veces hemos aprendido a estar muy pendientes de lo que necesitan los demás y nos cuesta reconocer cuándo algo nos incomoda o nos sobrepasa. Para algunas personas incluso va más allá de eso: han adoptado papeles que no correspondían a su edad.
En terapia exploramos qué hace difícil expresar esas necesidades y trabajamos formas de hacerlo con claridad y respeto. El objetivo es poder decidir con mayor libertad qué podemos ofrecer, qué necesitamos y qué no queremos aceptar. Aprender a poner límites también forma parte del cuidado de nuestros vínculos. La sorpresa que se llevan muchos pacientes al empezar a poner límites es que se dan cuenta de que la mayor parte de las personas de su alrededor reaccionan bien ante los mismos.
La terapia psicológica online ha demostrado ser igual de eficaz que la terapia psicológica presencial. En la terapia psicológica online cuido los mismos aspectos fundamentales que en la consulta presencial: la escucha, la relación terapéutica, los objetivos compartidos y el seguimiento del proceso. La ventaja principal de la terapia online es que la puedes realizar desde la comodidad de tu casa, sin necesidad de desplazamientos ni inconvenientes propios de los mismos (aparcamiento, tráfico, tiempo…).
Para valorar si encaja, tenemos en cuenta el motivo de consulta, las necesidades de la persona y si dispone de un lugar privado donde pueda hablar con tranquilidad y con buena conexión a internet. Como ofrezco atención psicológica presencial en Palma de Mallorca y online, con algunos clientes hacemos un híbrido entre ambos formatos y de este modo consiguen incluir mejor la terapia a su estilo de vida.
Algunas personas llegan a terapia buscando ayuda para una dificultad concreta, otras no saben muy bien lo que les pasa. En todos los casos ayudo al paciente a definir lo que le pasa y trabajamos todos aquellos aspectos que puedan ayudarle y favorezcan su bienestar. Como puede ser aprender a identificar y gestionar mejor sus emociones, reconocer patrones que se repiten en sus relaciones y aprender a expresar lo que necesitan.
Para mí, una parte importante del trabajo es que lo que descubrimos en consulta pueda trasladarse a la vida cotidiana: afrontar una conversación pendiente, tomar una decisión con mayor claridad o responder de otra manera ante algo que antes nos desbordaba. El cambio va tomando forma de este modo, adaptado al ritmo y objetivos de cada persona.