Entrevista a Francisco Gómez-Ulla

Prof. Francisco Gómez-Ulla: Tres de las cuatro principales causas de ceguera en el mundo occidental están producidas por enfermedades propias de la retina

El Profesor Francisco Gómez-Ulla de Irazazábal, explica a Masquemedicos, que en España más de 3 millones de personas padecen retinopatía diabética, DMAE o miopía, todas ellas enfermedades asociadas a la retina; cómo las técnicas de microcirugía de la retina y los implantes en visión artificial señalan las líneas futuras en el desarrollo de la cirugía retiniana y que la detección precoz de los problemas de la retina, tiene una repercusión directa sobre la eficacia terapéutica o de hábitos saludables que influyen directamente en el resultado final y la lucha contra la ceguera evitable.

Doctor y catedrático en Oftalmología, actual Director médico del Instituto Oftalmológico Gómez-Ulla, ha sido pionero en introducir en España innovadores tratamientos como el análisis de imagen en retina, los sistemas digitalizados o la medida automática del calibre vascular retiniano.

En su larga trayectoria profesional en el ámbito de la oftalmología, una de sus especializaciones ha sido la de retina, ¿cuáles son las principales enfermedades en relación con la retina?

La retina tiene un importantísimo papel en el mecanismo de la visión ya que es la capa sensible del ojo que transforma la luz recibida en un impulso nervioso que viaja por el nervio óptico y la vía visual en el cerebro hasta la corteza occipital donde se convierte en imágenes. Por este motivo las enfermedades que afectan a esta capa del ojo tienen una repercusión tan marcada sobre la vida de las personas y la discapacidad visual. De hecho, tres de las cuatro principales causas de ceguera en el mundo occidental están producidas por enfermedades propias de la retina: la retinopatía diabética, la degeneración macular asociada a la edad (conocida por su acrónimo DMAE) y la miopía patológica o alta miopía. Más de tres millones de personas en España tienen alguna de estas enfermedades.

¿Qué avances en los últimos años en retina médica y quirúrgica podría destacar? ¿Se detectan más fácilmente estas patologías?

En el año 2006 se introdujo en España el uso de los antiangiogénicos intraoculares, primero con un fármaco, el bevacizumab (Avastin ®), que utilizábamos como uso compasivo y posteriormente con los nuevos fármacos aprobados ranibizumab (Lucentis®) y aflibercept (Eylea®). Esto significó el comienzo de una nueva era, porque hasta entonces enfermedades que no tenían tratamiento como la DMAE Húmeda, primera enfermedad en que se utilizaron estos nuevos fármacos, pudimos tratarlas con eficacia.

Sus indicaciones se han extendido y hoy en día se utilizan de manera rutinaria en muchas enfermedades de la mácula y de la retina como la retinopatía diabética, las oclusiones venosas de la retina, la miopía patológica o la retinopatía de la prematuridad entre otras indicaciones.

Para mí ésta ha sido la primera gran revolución del siglo XXI en esta área de la oftalmología. La otra, sin duda, es el desarrollo de nuevas técnicas de imagen que permiten visualizar y estudiar la retina con todo lujo de detalles, algo imposible de imaginar hace unos años. La autofluorescencia, la angio-OCT y los nuevos OCTs de alta definición aportan nuevos datos al estudio, diagnóstico y seguimiento de la eficacia terapéutica sin los cuales hoy ya no podemos ejercer una oftalmología de vanguardia. Por último, los avances en las técnicas de microcirugía de la retina y los implantes en visión artificial señalan las líneas futuras en el desarrollo de la cirugía retiniana.

En relación con la detección precoz, ¿cómo influye la concienciación de la ciudadanía? y ¿cómo se puede mejorar en esta línea? ¿Resaltaría el papel de las asociaciones de pacientes? ¿Puede hacer referencia a alguna?

Es indudable que la detección precoz de las enfermedades, especialmente en los problemas de la retina, tiene una repercusión directa sobre la eficacia terapéutica o de hábitos saludables de vida que influyen directamente en el resultado final y la lucha contra la ceguera evitable. La información, educación y concienciación de la población sobre las principales enfermedades causantes de discapacidad visual y ceguera es un paso muy importante y yo diría que el primero de todos.

Tenemos que seguir insistiendo mediante campañas de divulgación. En este sentido la OMS vienen desarrollando una iniciativa muy importante con la declaración de determinados días, como el Día Mundial de la Visión o el Día Mundial del Glaucoma cuyo objetivo es precisamente dar a conocer a la población la existencia de enfermedades prevalentes, sus síntomas y la importancia de su diagnóstico precoz.

Debemos utilizar todos los canales existentes a nuestro alcance para hacer llegar a la población el mensaje de que hay que mantener hábitos saludables de vida, la revisión periódica de la vista, especialmente si tienen antecedentes familiares, o acudir rápidamente al oftalmólogo si presentan síntomas como pérdida de la capacidad visual, una mancha en el centro de la visión, líneas torcidas, puntos negro o destellos luminosos. Todos suman y son necesarios, los medios de comunicación ya sean prensa, radio o TV, los centros cívicos y socio-culturales, las federaciones de pacientes como por ejemplo la Federación de Diabéticos Españoles o la Federación de Asociaciones de Retinosis Pigmentaria en España (FARPE) y las asociaciones de pacientes como Mácula Retina, Amires o Vivir Desenfocados.

En España, 1.600.000 personas tienen problemas visuales relacionados con la diabetes, entre ellos la retinopatía diabética, ¿nos podría hablar un poco más de ella?

La diabetes supone una auténtica pandemia. En el mundo hay 370 millones de personas que padecen diabetes mellitus y se espera que esta cifra alcance en el 2030 los 552 millones de afectados. Sólo en España el 13,8% de la población padece diabetes, y lo que es más grave, un porcentaje muy alto desconocen que la tienen. El 40% de los diabéticos presentan retinopatía diabética y el 50% de los que se quedan ciegos nunca han acudido al oftalmólogo. Estos datos son trágicos sobre todo si tenemos en cuenta que es una ceguera evitable, especialmente si el diagnóstico que se hace es en las primeras fases de la enfermedad.

La diabetes representa la principal causa de insuficiencia renal crónica terminal, también afecta de manera importante al sistema cardiovascular y produce microangiopatía a nivel de la retina, siendo la primera causa de ceguera en la población por debajo de los 60 años. La retinopatía diabética da lugar a edema macular, zonas de no perfusión de la retina y a hemorragias retinianas o intraoculares que producen la pérdida visual. Todas estas complicaciones se pueden prevenir con un buen control de la diabetes, y si apareciesen existe tratamiento, bien con láser, con antiangiogénicos o una combinación de ambos. En caso de que la progresión de la enfermedad no se pueda controlar o lleguemos demasiado tarde para aplicar los tratamientos mencionados recurriremos a la cirugía (vitrectomía) utilizando las modernas técnicas microincisionales sin suturas y sin ingreso del paciente.

¿Hacia dónde caminan las investigaciones en retina, cuál puede ser el futuro?

Es indudable que todavía nos queda mucho camino por recorrer, pero la farmacogenómica y la terapia génica y celular se adivinan como una puerta a la esperanza y una realidad pausible. La terapia de medicamentos a la carta es algo que ya empieza a realizarse. Poder identificar las variantes genéticas que puedan servir como biomarcadores de respuesta al tratamiento ya es algo en lo que se está trabajando rutinariamente. Actualmente se empiezan a conocer polimorfismos en determinados genes que se relacionan con el desarrollo de enfermedades concretas, por ejemplo la DMAE, y que influyen directamente en la respuesta de los pacientes a un tratamiento con un fármaco concreto. Esto permitirá saber qué pacientes van a responder satisfactoriamente al tratamiento antes de iniciarlo.

La terapia génica, es decir poner un gen que falta o inhibir uno que está funcionando mal y ocasiona daño puede realizarse en pacientes con alguna mutación concreta. Además, también se está trabajando en la utilización de terapia celular mediante trasplantes de tejido retiniano y de células madre.

Por último, teniendo en cuenta que el acto más frecuente en un servicio de retina hoy en día es la inyección de fármacos intraoculares, que un mismo paciente tiene que recibir varios tratamientos al año, y que esto produce problemas importantes en la gestión de los medios humanos y materiales, tenemos que investigar nuevos sistemas de liberación que alarguen el plazo entre inyecciones y nuevas vías de administración que permitan optimizar la llegada de los fármacos al interior del ojo de forma más prolongada.

05 de mayo de 2016 | Tema: Oftalmólogo Retina


Francisco Gómez-Ulla

Oftalmólogo en Santiago de Compostela - Cirugía vítreo-retiniana, DMAE

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