Entrevista a MensActiva

La alianza entre el paciente y el terapeuta es la clave del éxito en psicología

En la actualidad el psicólogo tiene mucho que aportar a las personas en general, proporcionando herramientas y recursos que faciliten la gestión de las situaciones y obstáculos problemáticos que se nos presentan en el día a día.

Esta es una de las máximas de Mensactiva, Gabinete Psicológico, que busca ofrecer un espacio de confianza y expresión emocional a cada uno de sus pacientes y cuya metodología de trabajo se basa en la terapia cognitivo-conductual, pero que complementa con terapias de tercera generación, como el Mindfulness, la Terapia de Activación y Compromiso, ACT o la Terapia de Activación Conductual. También destacan la importancia de la la empatía, la comprensión, la escucha activa y el apoyo sin ningún tipo de juicio de valor

Algunas personas tienen la idea equivocada de que únicamente deben acudir a un psicólogo si presentan algún trastorno mental, pero la realidad es diferente. ¿Por qué es importante la psicología en la vida cotidiana de las personas?

Efectivamente hay muchas personas que siguen con la idea de que el psicólogo únicamente puede ayudar a las personas con algún tipo de trastorno mental, pero la realidad no es así.

En la actualidad el psicólogo tiene mucho que aportar a las personas en general proporcionando herramientas y recursos que faciliten la gestión de las situaciones y obstáculos problemáticos que se nos presentan en el día a día. La psicología también está enfocada a ayudar a aquellas personas que quieran mejorar su calidad de vida a nivel psicológico, o también a modificar, con la perspectiva de mejorar, algún aspecto de su personalidad con el que no están conformes, como por ejemplo el aprendizaje fundamental que supone regular de una manera más adaptativa las emociones, o ejercer un mayor control sobre los pensamientos que en muchas ocasiones se instalan de forma permanente e involuntaria y pueden llegar a interferir en la vida cotidiana de las personas.

Desde MensActiva ofrecemos un espacio de confianza y expresión emocional a cada uno de nuestros pacientes, con el objetivo de que puedan resolver y enfrentar las situaciones complicadas que se les presentan de una manera satisfactoria.

Ofrecéis terapia psicológica infantil, para adultos y para personas de la tercera edad. ¿A qué edades consideráis que puede ser más necesario acudir a un psicólogo?

Por un lado la terapia infantil es fundamental en niños que presentan algún tipo de dificultad o trastorno, pues la mayoría de problemas que no se consiguen resolver en la infancia tienen consecuencias en la vida adulta y puede afectar a la calidad de vida de estos a largo plazo.

Por ejemplo, un niño con TDAH que no ha sido tratado nunca tiene muchas más probabilidades de no encontrar trabajo, de tener problemas con la ley o la justicia, dificultad a la hora de relacionarse con otros, y un nivel de insatisfacción que puede traer repercusiones negativas en su vida adulta; por lo que si no se someten a un tratamiento psicológico en el que se le proporcionen herramientas para lidiar con su condición, pueden llegar a estar más desadaptados que su entorno y encontrar dificultades para desenvolverse en el mundo que les rodea.

Por otro lado, las personas de tercera edad son un colectivo totalmente olvidado en el área de la salud mental, pero paradójicamente están demostradas las altas tasas de prevalencia de trastornos como la depresión y la ansiedad e incluso la alta tasa de suicidio entre personas de más de 65 años (mayor tasa que ningún otro grupo de edad).
En las personas de estas edades y la baja o incluso nula ayuda que se les está ofreciendo a nivel psicológico incide directamente en su calidad de vida, ya que presentan una serie de necesidades específicas que se deben cubrir desde el ámbito psicológico.

En cuanto a la vida adulta, resulta igual de relevante solucionar los pequeños problemas que a nivel psicológico se nos van presentando, ya que obviarlos supondría un agravamiento de éstos. Desde nuestra práctica, tenemos constancia de que cualquier momento es adecuado para resolver los asuntos pendientes que podamos tener con nosotros mismos o con las personas que nos rodean, además de adquirir estrategias para resolver conflictos o situaciones problemáticas que se puedan presentar a lo largo de la vida.

Vuestra metodología se basa principalmente en la terapia cognitivo-conductual, pero ponéis en práctica Terapias de Tercera Generación, tales como la Terapia de aceptación y compromiso, de Activación conductual y Mindfulness ¿En qué consisten estas terapias?

La terapia de Aceptación y Compromiso se basa principalmente en que la mayoría de las personas intentamos evitar cualquier cosa que nos está generando malestar por la creencia social que existe sobre que hay que vivir felices y sin sufrimiento. La realidad es bastante distinta de esto, pues el sufrimiento es un sentimiento fuertemente unido al ser humano y evitarlo tiene un efecto contraproducente a lo que el imaginario colectivo cree: huir del dolor genera más sufrimiento, y muchas veces se manifiesta de una forma enmascarada, como por ejemplo a través de la somatización que el cuerpo puede provocar si existe un malestar a nivel psíquico (por ejemplo dolores de cabeza, de espalda, de estómago…).

Esta terapia se basa en afrontar las emociones negativas y el sufrimiento para aceptarlas como una parte normal de la vida de la persona, experimentarlas y ser capaces de ver cómo es posible vivir una vida plena si caminamos de la mano de éstas.

Respecto a la terapia de Mindfulness, podemos decir que está estrechamente relacionada con la descrita anteriormente. Se encuentra basada en la atención plena a cada una de las sensaciones, movimientos, y reacciones en el momento presente. Se trata de atender a lo que estamos experimentando, ya sea placer o dolor, sin intención de escapar de ello, sino simplemente siendo conscientes de cómo me encuentro en un momento puntual presente. Se intenta evitar la automatización en el día a día a la que estamos acostumbrados, y hacer de cada momento una experiencia consciente que nos ayude a conocernos más a nosotros mismos a través de nuestras emociones, pensamientos y conductas.

Por último, una de las terapias que más éxito está teniendo actualmente es la llamada Terapia de Activación Conductual. Como su propio nombre indica, consiste en que el paciente que se sienta apático, pasivo, o sin fuerzas para enfrentar un nuevo día vuelva a retomar la ilusión por establecerse metas, objetivos. La motivación de esta terapia es sacar al paciente depresivo de la espiral de la inhibición conductual, es decir, apoyarle y motivarle para que retome esas actividades, esas relaciones personales diarias que sirven como un potente reforzador, causando una toma de conciencia del placer que podemos obtener al retomar conductas y actividades que nos resultan gratificantes.

Una vez que se ha puesto en marcha una terapia con un paciente ¿Cómo se puede saber si esta es realmente eficaz?

Por un lado existen pruebas objetivas y validadas que se utilizan para comparar los resultados antes, durante y después de la terapia pudiendo ver una diferencia en los resultados.

Por ejemplo, a una persona con depresión al iniciar la terapia se le suelen pasar una serie de cuestionarios sobre depresión. A lo largo de la terapia, cuando el terapeuta empiece a ver resultados positivos en el paciente, podrá pasarlo nuevamente así como al final de la misma para demostrar una disminución en las puntuaciones y por tanto una menor sintomatología depresiva.

Por otro lado, al comenzar la terapia, tanto paciente como el terapeuta se marcan una serie de objetivos que pretenden conseguir a lo largo de ésta. El paciente es una parte totalmente activa dentro de la terapia y es él mismo el que puede orientar al terapeuta sobre si ve si sus objetivos se están cumpliendo e incluso cambiar ciertos aspectos de la terapia para conseguir unos mejores resultados.

Es importante destacar también la necesidad de no abandonar la terapia cuando un paciente comienza a encontrarse mejor. Existe un concepto llamado “curva del cambio” que lo que sostiene son las fluctuaciones del paciente en la terapia. Tras dos o tres meses el paciente puede considerar haber alcanzado su bienestar psicológico y decide abandonar la terapia. En estos casos, recomendamos no precipitarnos, ya que si el aprendizaje no está del todo asentado y asimilado pueden presentarse recaídas.

Debemos destacar que cuando se van cumpliendo los objetivos terapéuticos, es aconsejable de igual forma proseguir con un seguimiento, con sesiones psicológicas más dilatadas en el tiempo, sobre todo para que el paciente pueda ir poniendo en marcha sus recursos y en caso de que experimente recaídas, pueda enfrentarlas satisfactoriamente con el apoyo incondicional del terapeuta.

Existen muchos problemas psicológicos distintos ¿Todos tienen solución?

No todos los problemas psicológicos tienen una solución desgraciadamente. Es el caso por ejemplo de los Trastornos de Personalidad, los cuales suelen acompañar a la persona de por vida. Pero no debemos perder la esperanza, ya que aunque no tengan una cura como tal, a través de la terapia psicológica se puede llegar a disminuir algunos de los síntomas, y sobre todo ofrecer estrategias y recursos para que su relación tanto consigo mismos como con el mundo que les rodea sea lo más adaptativa posible, controlando los rasgos que puedan perjudicarles tanto a corto como a largo plazo.

Es importante destacar la participación activa del paciente. Como bien hemos dicho antes, hay problemas que no tienen solución, sino que nuestra labor es ayudar al paciente a sobrellevarlo de la mejor manera posible; pero también es importante señalar que las personas que se someten a terapia tienen un protagonismo innegable, debiendo existir un compromiso con la terapia y el anhelo de alcanzar su bienestar. Consideramos fundamentales las tareas de observación hacia uno mismo y las que nos ayudan a salir de nuestra zona de confort, sabiendo que esto supone un esfuerzo para el paciente. Pero se trata de un coste que le procurará aspectos muy beneficiosos para su mejoría psicológica.

Según vuestra experiencia como psicólogas ¿Cuáles son las claves del éxito en un gabinete de psicología?

Uno de los aspectos fundamentales es la presencia de profesionales que estén formados y especializados en las distintas áreas y problemáticas, además de que estén en constante reciclaje para ofrecer los últimos avances a los pacientes dirigidos a dotar de un mayor éxito a la terapia, ya que la psicología es una ciencia en constante crecimiento y avance gracias al gran volumen de investigaciones que se realizan.

Pero no menos importante es la capacidad de establecer una buena alianza terapéutica entre paciente y terapeuta, ya que sobre ésto descansa en mayor medida el éxito.

Consideramos imprescindible la presencia de una serie de habilidades específicas relativas al trato con el factor humano, pues una de nuestras máximas es que el paciente se sienta cómodo y relajado, ya que ésto permite la apertura y expresión emocional, acompañado de la confianza que debe generarse hacia el terapeuta para que se de una conexión con lo que se encuentra experimentando, ya sea a nivel cognitivo o emocional.

Así pues, la empatía, la comprensión, la escucha activa y el apoyo sin ningún tipo de juicio de valor facilita la clave del éxito en la terapia, pues lo más importante es que el paciente pueda expresarse libremente para empezar a ser consciente de lo que le ocurre y así poder poner en marcha el aprendizaje de mecanismos y estrategias de afrontamiento que regulen su bienestar.

 

22 de julio de 2016 | Tema: Psicólogo


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