Entrevista a Ana Portera Gómez

Las técnicas psicoterapéuticas son eficaces si son aplicadas por profesionales comprometidos y competentes

"En la mayoría de las ocasiones los pacientes han sido atendidos en centros de asistencia primaria por médicos de familia y el único tratamiento prescrito ha sido el farmacológico, a pesar de existir sobradas pruebas de la necesaria y suficiente, en algunos casos, eficacia de la terapia psicológica en la rehabilitación de este tipo de problemas"

Ana Portera Gómez es Psicóloga en Zaragoza, especializada en Psicoterapia, Hipnosis Clínica, Resolución de Conflictos y Mediación Familiar. Orienta su trabajo en la intervención psicológica para adolescentes y adultos, con el objetivo de ayudarles a resolver aquellas situaciones que no pueden superar por si mismos, proporcionándoles las herramientas necesarias para recuperar su bienestar. Forma parte de la división de Psicología Clínica y de la Salud del Consejo General de la Psicología de España

¿Cómo decidiste dedicarte a esta profesión?

Desde que era adolescente estuve interesada en los avances y áreas relacionadas con la psicología. Buscaba respuestas a la enorme variabilidad de estados afectivos, sentimientos y comportamiento humano. Sabía, que de alguna forma la “felicidad” estaba ligada al desarrollo personal y a la gestión de las propias emociones.

Esa necesidad de dar respuesta a las numerosas inquietudes de conocer algunos porqués, me llevó al estudio de la Filosofía. El contacto con el pensamiento de las diferentes escuelas y sus postulados, me proporcionó una estructura mental que más tarde serviría de cimiento a los nuevos conocimientos científico-psicológicos.

Durante esa etapa logré saciar, en parte, las inquietudes que actuaban como estímulos motivadores para persistir en el camino de la búsqueda de respuestas. De manera que, durante un tiempo sentí que había hallado ciertos argumentos o razones que daban explicación a algunas de las situaciones vitales por las que pasaban mujeres, hombres y niños.
Inmediatamente, alcanzado este punto, vislumbré un horizonte que se hacía lejano, a la vez que irresistiblemente sugerente. La próxima etapa quedaba definida y pasaba por despejar una nueva incógnita, hallados algunos rebeladores porqués, que justificaban ciertas formas de afrontar situaciones o condicionantes personales, se me hacía urgente continuar el camino en busca del cómo. Esta necesidad fue la que definitivamente consiguió mi compromiso voluntario y honesto con el estudio de la ciencia de la psicología. Este tramo lo pude experienciar intensa y apasionadamente. Comprobé como existía método, diversas guías de tratamiento y garantías probadas de eficacia. La psicología basada en la evidencia me aportaba la seguridad en la creencia de que el camino recorrido había merecido la pena y continuaría reportándome satisfacciones personales y ajenas.

Avanzada esta etapa, etapa de formación por la que sigo transitando, otro sendero desembocó en el camino que ahora recorro, y su aportación fue uno de los mejores regalos que he recibido, no se trataba de ningún objeto sino de una oportunidad de hacer algo provechoso con el paso por este mundo. Este sendero denominado para qué me llenó de energía e ilusión. La respuesta al “para qué” cerró el círculo y dio sentido y significado a muchas de las elecciones realizadas, así como a otras frustraciones y anhelos.

Hasta este punto he tenido que llegar para responder la cuestión del cómo decidí dedicarme a la profesión más maravillosa del mundo. Espero que hayáis podido conocerme un poquito y que este relato os de idea de que las decisiones importantes no están exentas de pruebas de superación tales como el manejo de la incertidumbre y otros miedos como la inseguridad y el riesgo; que por otra parte siempre conviven y suelen estar presentes en cada proceso de solución de problemas y toma de decisiones.

A día de hoy continúo con el convencimiento de que hace tiempo tomé la decisión correcta porque me gusta dedicarme a mi profesión, se me da bien, me sale normalmente bien y disfruto muchísimo.

¿Cuál es la mayor satisfacción que te proporciona tu trabajo?

No hay ninguna duda, la repuesta es automática, la mejoría de mis pacientes es la mejor recompensa. También resulta muy reforzante la confirmación de que las herramientas y técnicas psicoterapéuticas son útiles y eficaces si son aplicadas por profesionales comprometidos y competentes.

¿Cuáles son los tratamientos o terapias más demandados por tus pacientes?

Los trastornos del estado de ánimo derivados de múltiples y variadas circunstancias y experiencias son las demandas más frecuentes de los pacientes. En la mayoría de las ocasiones estos pacientes han sido atendidos en centros de asistencia primaria por médicos de familia y el único tratamiento prescrito ha sido el farmacológico, a pesar de existir sobradas pruebas de la necesaria y suficiente, en algunos casos, eficacia de la terapia psicológica en la rehabilitación de este tipo de problemas.

Entre los tratamientos que ofreces en tu consulta ¿Cuál de ellos es el más complicado de realizar?

Lo más complicado es tratar sintomatologías que abarcan más de un trastorno, con frecuencia las personas que acuden a consulta necesitan resolver toda una constelación de malestares que se extienden a distintos ámbitos. En estos casos es fundamental detectar entre el trastorno primario y las comorbilidades asociadas.

También resulta complicado restablecer la armonía en los casos en que la disfunción afecta al comportamiento de varias personas y alguna de ellas no acepta la corresponsabilidad y por lo tanto hay una escasa disposición para adherirse a la terapia.

¿Cuál es el avance tecnológico que más ha favorecido a tu especialidad en los últimos años?

Las diferentes pruebas de evaluación que han sido revisadas aportan una ayuda inestimable a la hora de realizar la evaluación psicológica. En cuanto a la fase de intervención, es innegable la ventaja de disponer de plataformas informáticas donde se ubican aplicaciones para ejercitar módulos. En concreto el uso de aplicaciones para desarrollar y reforzar las funciones ejecutivas (atención, memoria...) y otros procesos cognitivos resultan muy útiles tanto en población infantil como en población adulta.

¿Qué recomendación le darías a los pacientes que sufren de algún problema o dolencia y aun así no acuden a la consulta de un especialista?

Que soliciten información a los profesionales y a las personas que en algún momento pidieron asesoramiento, que escuchen sus comentarios y experiencias.

La mayoría de los pacientes, a menudo, en el curso de la terapia se lamentan de no haberlo hecho antes.

30 de enero de 2017 | Tema: Psicólogo


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Ana Portera Gómez

Psicóloga en Zaragoza - Psicología

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