Cardiopatía Isquémica

La cardiopatía isquémica es una enfermedad causada por la arteriosclerosis de las arterias que se encargan de proporcionar sangre al miocardio.

El estrechamiento de las arterias coronarias se produce por la formación de colágeno y acumulación de grasas y células inflamatorias. Se trata de un proceso que comienza en las primeras décadas de la vida, siendo asintomático hasta que la estenosis de la arteria coronaria se agrava hasta provocar un desequilibrio entre el aporte de oxígeno al miocardio y sus necesidades.

Causas de la cardiopatía isquémica

Es posible prevenir la cardiopatía isquémica de manera significativa, conociendo y controlando los factores de riesgo cardiovascular, siendo los principales los siguientes:

  • Personas de edad avanzada.
  • La cardiopatía isquémica se manifiesta más en los hombres que en las mujeres.
  • Antecedentes de esta enfermedad de forma prematura en la familia.
  • Aumento del colesterol LDL, conocido como colesterol malo.
  • Disminución del colesterol HDL, o colesterol bueno.
  • Consumo de tabaco.
  • Hipertensión arterial.
  • Diabetes.
  • Obesidad.
  • Sedentarismo.
  • Pacientes que anteriormente hayan sufrido angina o infarto presentan un mayor riesgo.

Tratamiento de la cardiopatía isquémica

Para tratar esta enfermedad es necesario cambiar el estilo de vida, tomar medicación, y en algunos casos someterse a una cirugía y realizar chequeos médicos de forma regular.

Cambios en el estilo de vida.

  • Dejar de fumar.
  • Tratar aquellas enfermedades o condiciones que actúan como factores de riesgo: diabetes, presión arterial alta, colesterol alto.
  • Mantener una dieta saludable, baja en sal y baja en azúcar y rica en frutas y verduras.
  • Hacer ejercicio, ya que mejora el flujo de sangre al corazón.
  • Mantener un peso saludable.
  • Disminuir el estrés.
  • Realizar chequeos médicos regulares.

Tratamiento con medicamentos

Cuando los cambios en el estilo de vida no son suficientes, es posible que sea necesario un tratamiento con medicamentos.

Los medicamentos que pueden utilizarse para tratar esta enfermedad son:

  • Aspirina: En las personas que no padecen otros problemas cardíacos, la aspirina reduce el riesgo de un infarto de miocardio.
  • Nitroglicerina: Esta abre los vasos sanguíneos arteriales de forma temporal, mejorando el flujo de sangre hacia y desde el corazón.
  • Bloqueadores beta: Estos fármacos bloquean los efectos de una hormona en particular, mejorando el flujo sanguíneo y ralentizando el ritmo cardíaco.
  • Medicamentos reductores del colesterol: Estos evitan la formación de colesterol que se deposita en las arterias coronarias.
  • Bloqueadores de canales de calcio: Relajando los músculos que forman las paredes de las arterias, estas se vuelven más anchas lo que reduce la presión arterial.
  • Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA): Tratamiento de la hipertensión y reducción del riesgo de infarto de miocardio.

Procedimientos quirúrgicos para tratar la cardiopatía isquémica

En algunos casos se requiere un tratamiento quirúrgico para mejorar el flujo sanguíneo. Los más comunes son:

Angioplastia con balón y colocación de stent

Durante esta intervención el médico inserta un globo desinflado en un catéter desde la arteria femoral o la arteria radial inguinal a través de los vasos sanguíneos hasta llegar al lugar donde se produce de la obstrucción en el corazón.Una vez allí el balón se infla para abrir la arteria, y permitir que la sangre fluya.

Cirugía de bypass de la arteria coronaria

En esta cirugía las arterias o venas de otras zonas del cuerpo se injertan en las arterias coronarias para esquivar el estrechamiento provocado por la aterosclerosis, de esta manera la sangre fluye alrededor de la arteria obstruida o estrecha.

Es necesario realizar una cirugía a corazón abierto para llevar a cabo este procedimiento, por lo que únicamente se utiliza en casos de múltiples estrechamiento de las arterias coronarias.

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Tratamiento por reperfusión para tratar la cardiopatía isquémica

Reperfusión para tratar la cardiopatía isquémica

Unos 3.000 pacientes sufren al año cardiopatía isquémica y son tratados a través de un proceso de reperfusión para poder así minimizar el impacto del infarto y mejorar sus previsiones de futuro. El Vall d'Hebron de Barcelona ha acogido el primer congreso mundial sobre los 30 años de tratamiento de reperfusión de la isquemia, titulado “Ischemic condition and targeting reperfusion injury: a 30 year voyage of discovery'. En él participaron un total de 25 expertos en Cardiología reconocidos internacionalmente y asistieron casi 200 personas.

La cardiopatía isquémica es la principal causa de muerte en la población del mundo, y se trata de una enfermedad coronaria que obstruye las arterias que irrigan el corazón y causa infartos. Al producirse, causa la muerte del músculo irrigado, y suele tener consecuencias fatales.

La reperfusión es la técnica estándar que se aplica en estos casos, pero debe ser realizada en las primeras 12 horas. Además, de ser posible, debe hacerse mediante una intervención percutánea, como una angioplastia primaria para poder obtener todos los beneficios de este procedimiento que ha salvado muchas vidas y suele tener consecuencias positivas para los enfermos.

Protocolo para evitar la muerte súbita

La comunidad de científicos tiene como objetivo la creación de un frente común que implique a los profesionales del área de la salud para establecer ciertos criterios de actuación ante enfermedades cardiovasculares y evitar así la muerte súbita asociada a cardiopatías familiares.

La mayoría de estos casos ocurren en personas menores de 35 años y pueden estar causados por antecedentes genéticos, por eso es importante una homogenización de la actuación y control de las enfermedades genéticas como las canalopatías, patologías aórticas o miocardiopatías.

Así, la Revista Española de Cardiología ha publicado un documento que recoge los avances a la hora de conocer las bases genéticas de estas enfermedades y una serie de recomendaciones para que los profesionales de la salud tengan en cuenta. Según los expertos, resulta complicado seguir el mismo protocolo en la identificación de estos factores de riesgo, por eso este documento supone un avance importante en este sentido que puede salvar muchas vidas por causa de la muerte súbita. Su importancia radica en la creación de un protocolo común para homogeneizar las actuaciones en este sentido y lograr una mejor reacción ante estos casos.

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