La cirugía hepática es una especialidad compleja, que exige su realización por cirujanos expertos en la disciplina, así como contar con tecnología de vanguardia. Además, es importante que se realice dentro de un contexto multidisciplinar, ya que, más allá de la técnica quirúrgica empleada o de aspectos concretos relacionados con la intervención, las decisiones a tomar no siempre son fáciles

Se trata, en efecto, de un procedimiento que requiere instrumentos específicos de alta tecnología para poderse llevar a cabo con la mayor eficacia y seguridad. 

¿Qué es la cirugía hepática?

Podemos definir la cirugía hepática como aquellos procedimientos quirúrgicos llevados a cabo cuando se diagnostican tumores de hígado, incluyendo los casos en los que la enfermedad se ha diseminado.

Una de las principales indicaciones de esta cirugía son las metástasis hepáticas de origen colorrectal, para las cuales a menudo ésta es el único tratamiento curativo. Sin embargo, se le considera como parte de un tratamiento oncológico, no de forma aislada.

Junto con enfermedades benignas del hígado, otras indicaciones son las metástasis hepáticas de origen no colorrectales o tumores primarios del hígado. En estos casos, un diagnóstico temprano y la cirugía hepática pueden evitar que este tipo de lesiones deriven en metástasis.

En cuanto a los instrumentos necesarios, al tratarse de un procedimiento quirúrgico de gran complejidad dentro de cirugías consideradas mayores, y se precisa de alta tecnología en lo que respecta a sistemas de coagulación, la utilización del disector ultrasónico o, entre otros ejemplos, se puede requerir el uso de ecografías durante la operación.

También es importante mencionar que pese a tratarse de una cirugía complicada, los avances logrados, -fundamentalmente en cuanto a herramientas y técnicas-, han aumentado mucho la seguridad de este tipo de intervenciones.

¿Qué es la hepatectomía? 

La hepatectomía es una cirugía que puede llegar a ser radical. En concreto, el término alude a la operación que lleva a cabo la eliminación parcial del hígado, puede llegar a hacerlo en un 80 por ciento de su volumen, puesto que se trata de un órgano con capacidad para regenerarse.

Al margen de posibles complicaciones e inconvenientes que no son objeto de este artículo, la regeneración se produce tanto en lo que respecta al donante como al receptor. Por otra parte, cuando se efectúa una completa ablación del hígado, ésta se asocia con el trasplante del mismo.

La hepatectomía parcial es la cirugía realizada para extirpar parte del hígado y se lleva a cabo únicamente cuando el tumor no ha crecido hacia los vasos sanguíneos. Para las personas que tengan tumores que no se pueden extirpar por diferentes motivos, los trasplantes pueden ser una alternativa factible.

¿Qué se necesita para un trasplante de hígado?

Además de un donante, sea vivo o fallecido, el trasplante de hígado precisa la aplicación de un protocolo de estudio para valorar si el paciente cumple los criterios exigidos para su realización. Entre otras pruebas que buscan conocer el estado de salud de forma profunda, se realizan análisis de sangre, de orinaelectrocardiogramas o pruebas de la función respiratoria.

En su realización, efectuado a nivel ambulatorio u hospitalario, participan distintos especialistas para conocer si los candidatos son idóneos. Por último, apuntemos que igual que la hepatectomía parcial, el trasplante de hígado es una operación mayor con graves riesgos (hemorragia, infección, coágulos sanguíneos, complicaciones a causa de la anestesia, etc.). No obstante, existen algunos otros riesgos después de la cirugía.

¿Cuánto dura la recuperación de una cirugía hepática? Postoperatorio

La recuperación de una cirugía hepática dependerá de muchos factores, entre ellos la salud del paciente antes de la intervención o la gravedad de su patología hepática. También influye la técnica empleada o posibles complicaciones, si bien por lo general optar por una cirugía menos invasiva, siempre que sea posible, fácilmente será sinónimo de una recuperación más rápida, fácil y también menos dolorosa.

Por otro lado, hay que reparar en que se trata de un procedimiento quirúrgico que plantea numerosos problemas que requieren la interacción de cirujanos, oncólogos, radiólogos, hepatólogos o, entre otros, gastroenterólogos. Será gracias a la participación de los profesionales involucrados como será posible asegurar al paciente un procedimiento seguro, así como una operación eficaz y un mejor postoperatorio.

En este aspecto, es clave subrayar que la cirugía mínimamente invasiva está avanzando de forma sorprendente en los últimos años. Aunque su aplicabilidad dependerá de diferentes factores, como la gravedad o extensión y localización de la patología hepática de que se trate.

La cirugía laparoscópica hepática cada vez abarca a un mayor tipo de procedimientos, y su seguridad puede equipararse a la de la cirugía convencional.

En la práctica, siempre que se recomiende su aplicación, lógicamente, aporta grandes beneficios, como un postoperatorio más rápido y con menos molestias, además de una menor cicatriz.

Asimismo, junto a los avances en cirugía hepática, han mejorado de forma significativa los cuidados perioperatorios gracias a protocolos más eficaces, reduciendo de forma importante la mortalidad, morbilidad y tasa de reingresos.

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Preguntas y respuestas sobre cirugía hepática

Opiniones de pacientes sobre cirugía hepática

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Noticias sobre Cirugía Hepática

Donan un hígado mediante cirugía hepática laparoscópica

Cirugía Hepática

El Hospital Reina Sofía de Córdoba se acaba de realizar un trasplante hepático infantil de donante vivo y para ello se ha usado por primera vez en España una cirugía laparoscópica para la extracción del órgano del donante.

Una menor de 9 meses ha sido la paciente receptora y la donante su tía materna de 35 años, ya que sus padres no tenían la compatibilidad necesaria. Ambas se recuperan ya en casa y cuentan con una correcta función hepática.

Esta cirugía hepática laparoscópica y su técnica se han hecho públicos este lunes. La pequeña sufría atresia de vías biliares, la principal causa de trasplante de hígado en niños. Es una enfermedad congénita poco frecuente, que hace que los conductos que transportan la bilis del hígado a la vesícula se obstuyan. La menor fue sometida a una primera intervención que le permitió mantenerse estable hasta que se pudo realizar el trasplante. La donante recibió el alta solo cuatro días después de la intervención y la paciente solo estuvo ingresada durante 20 días.

El proceso requirió once horas de trabajo para un equipo de 25 profesionales cirujanos generales y del aparato digestivo, repartidos en dos quirófanos y la técnica de trasplante hepático laparoscópico aporta ventajas considerables para el donante con respecto a la cirugía convencional, ya que es menos agresivo y acorta el postoperatorio

 

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