Miocardiopatia

El infarto de miocardio o los accidentes cerebrovasculares no son las únicas enfermedades que pueden afectar al corazón de forma grave. En este artículo vamos a abordar las miocardiopatías, trastornos que afectan al músculo cardíaco.

Como es bien sabido, el miocardio o tejido muscular del corazón bombea la sangre hacia el resto del organismo. Lo hace a través de impulsos que producen su contracción y relajación, y precisamente nos referimos a los daños sufridos en esta función muscular del corazón.

Centrándonos en la etimología del término "miocardiopatía", vemos lo siguiente: el corazón (cardio) es un músculo (myo) enfermo (pathos), con lo que la miocardiopatía no es sino el concepto que engloba estos tres aspectos. Se trata, por lo tanto, de una enfermedad del corazón que causa daños al músculo cardíaco, restándole eficiencia por deterioro .

Qué es la miocardiopatía

Así pues, podríamos definir la cardiomiopatía o miocardiopatía como una patología del músculo cardíaco. Estamos ante una enfermedad del miocardio, la parte más gruesa del corazón, el músculo cardíaco propiamente dicho, cuyas células tienen la propiedad de contraerse y relajarse de forma alterna.

En concreto, las miocardiopatías se caracterizan por provocar un fallo en el músculo cardíaco que puede deberse a distintas razones, como una mala contracción o relajación, impidiendo al corazón vaciarse o llenarse de forma adecuada, respectivamente. Asimismo, el corazón puede sufrir un daño que le impida bombear de modo correcto a consecuencia de problemas en ambos movimientos.

Tipos, causas y síntomas de la miocardiopatía

Con respecto a los síntomas generales de la miocardiopatía, sin entrar en tipología, algunos de ellos podemos constatarlos nosotros mismos, como una mayor fatiga, sobre todo cuando se realizan esfuerzos, dolor en el pecho, mareos, desmayos o, por ejemplo, edemas en pies, piernas e incluso manos. Por su parte, las pruebas clínicas pueden descubrir un aumento del volumen del corazón, un soplo en el corazón y anomalías en el ritmo cardíaco.

Las causas, por otro lado, pueden ser muy distintas: desde la falta de oxígeno que sufre el corazón durante un momento, impidiendo que éste llegue a las células musculares. Es decir, puede producirse tras un infarto o una crisis de angina de pecho, resultando dañado el músculo cardíaco después de una falta de oxígeno.

Por último, la cardiopatía más común es la miocardiopatía dilatada, junto con la miocardiopatía hipertrófica y la miocardiopatía restrictiva, que desarrollamos en los siguientes epígrafes.

Además, existen otros tipos de cardiopatías, entre ellos la cardiomiopatía alcohólica, producida por un consumo excesivo de alcohol, o la denominada cardiomiopatía arritmogénica, también llamada displasia arritmogénica, esta vez congénita. Sobre todo, afecta al ventrículo derecho y su origen es genético, siendo difícil su diagnóstico clínico.

El síndrome de corazón roto es un ejemplo de miocardiopatía aún poco conocida, provocado por situaciones súbitas de estrés, ya sea por discusiones o malas noticias, pongamos por caso, cursando como si fuese un infarto de miocardio. Por lo general, no presenta secuelas y se observa una recuperación rápida y completa.

Miocardiopatía dilatada

En cuanto a los síntomas propios de la tipología apuntada, en el caso de la miocardiopatía dilatada podemos señalar la intolerancia al esfuerzo y tener sensación de ahogo o simplemente falta de aire cuando el paciente está tumbado.

El tratamiento se centra en la causa, de existir o hallarse, así como de la insuficiencia cardiaca, un síndrome que se produce cuando el corazón no bombea la sangre suficiente. Es decir, no tiene la capacidad de reacción necesaria para satisfacer las necesidades del organismo, a su vez causada por diferentes enfermedades, como las arritmias o las valvulopatías.

Miocardiopatía hipertrófica

Cuando aumenta el grosor de las paredes del músculo del corazón nos encontramos ante un posible síntoma de una miocardiopatía hipertrófica, hereditaria en la mayoría de los casos.

Será el cardiólogo quien deberá descubrir si ese engrosamiento se debe a ésta u otras causas, como la hipertensión arterial o valvulopatías. Por lo demás, brevemente podemos afirmar que es una enfermedad a menudo asintomática, si bien existen pruebas como el ecocardiograma o el electrocardiograma que permiten diagnosticarla.

Más allá de los casos de muerte súbita, normalmente en jóvenes, no afecta a la duración ni a la calidad de vida de los pacientes. En la actualidad, los pacientes con riesgo de muerte súbita por miocardiopatía hipertrófica también pueden recibir tratamiento preventivo.

Miocardiopatía restrictiva

La miocardiopatía restrictiva se caracteriza por una menor expulsión de la sangre a consecuencia de una alteración en la función diastólica, aquella en la que el corazón se relaja. 

Acerca de la sintomatología, destacaremos los síntomas de la insuficiencia cardíaca, así como disnea y retención de líquidos. A la hora de realizar el diagnóstico, se suelen precisar varias pruebas, como el ecocardiogramas, resonancia magnética, tomografía, cateterismo y biopsia.

Su tratamiento, por último, es sintomático. En concreto, el mismo que el indicado para la insuficiencia cardíaca, aunque el problema cardíaco no suele poder corregirse. Si se agrava, podría precisarse un trasplante de corazón, así como ocurre en otras miocardiopatías.

 

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Preguntas y respuestas sobre miocardiopatia

Noticias sobre Miocardiopatia

Miocardiopatía arritmogénica. Cuando el ejercicio físico deteriora el corazón

La muerte súbita que en ocasiones sufren los deportistas de élite a menudo constituye un primer síntoma de una rara enfermedad conocida como miocardiopatía arritmogénica, que provoca el deterioro del corazón.

Esta patología no solo se circunscribe a los deportistas, si bien su incidencia es mayor entre este jóvenes menores de 35 años, con el denominador común de afectarles negativamente el ejercicio físico, según un nuevo estudio.

El trabajo, publicado en la revista Human Molecular Genetics, concluye que a consecuencia del ejercicio dicha patología, que provoca el deterioro del corazón, "afecta negativamente a la enfermedad, y favorece su progresión", señala uno de sus autores, Javier Moncayo.

Puesto que el ejercicio físico se considera un importante factor de riesgo en estos casos, es "desaconsejable para las personas que la padezcan", apunta el especialista. El hecho de que su incidencia sea cinco veces superior entre los deportistas de élite apoya esta teoría.

La mutacion de genes que participan en las células del tejido del corazón para mantenerlo cohesionado está detrás de esta enfermedad. A consecuencia de ello, se debilita el tejido y aparece la enfermedad, cuyo tratamiento farmacológico necesita de nuevas estrategias terapéuticas para mejorar su eficacia a la hora de reducir la progresión o detener la enfermedad.

Este estudio podría ayudar a lograrlo. Realizado por los institutos Incliva de Valencia y el IDIBGI de Girona, según el experto, es el primero en demostrar "el efecto perjudicial del ejercicio en los pacientes y abre el camino al estudio de estrategias terapéuticas que permitan desarrollar fármacos" en este sentido.

La Vanguardia

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