Podología infantil

Podología infantil

La podología infantil se encarga de tratar los problemas de los pies que pueden plantear los niños, ya que los mismos están en permanente cambio y desarrollo y es fundamental la supervisión de su evolución. Se trata de  una especialidad que proporciona la revisión y el tratamiento más adecuados a niños con problemas de salud en los pies.

Problemas tratados por la podología infantil

En función de una serie de factores, pueden observarse marcadores músculo esqueléticos, especialmente dependiendo de la edad y del crecimiento.

Igualmente, los padres pueden haber observado anomalías, como los pies hacia adentro o lo contrario (caminar con las puntas de los pies hacia adentro o hacia afuera) o, por ejemplo, las rodillas juntas o arqueadas.

Entre otras, los pies que dan la sensación de estar hundidos o ser pies planos o justo al contrario, en cuyo caso se trata de un pie cavo. Otros niños caminan apoyando en peso en las puntas de los pies y, en fin, tienen problemas que en caso de no requerir tratamiento, se corregirán solos.

Además de los problemas de dinámica o en el arco plantar, se puede observar una posición defectuosa de los dedos o posiciones de las piernas que se identifican fácilmente como un problema podal.

En algunos pacientes, además, se requerirá un análisis multidisciplinar, en el que además del pediatra y podólogo, puede intervenir el traumatólogo, para obtenerse un diagnóstico y tratamiento satisfactorios. Serán casos más complejos, si bien identificar las causas subyacentes del problema suelen ser la base de un tratamiento exitoso.

¿Cuándo hacer el primer examen con un podólogo infantil?

Por lo general, tras comentar el problema con el pediatra, éste valorará el problema y, en muchos casos, podría remitir al podólogo infantil. En otras ocasiones, los padres sospechan que el niño tiene problemas y acuden directamente al especialista.

En caso de no observarse anomalías, es recomendable hacer un examen con carácter preventivo, alrededor de los 4 ó 5 años. Aunque lo cierto es que muchas veces no se presta la suficiente atención cuando realmente sí existen motivos para acudir al podólogo infantil, por lo que ante la menor duda es importante contar con la opinión de este especialista.

La identificación de pies planos sí suele ser una preocupación frecuente de los padres, pero existen marchas erráticas y posturas inadecuadas que también merecen atención médica para evitar que afecten al correcto desarrollo del aparato locomotor.

Por lo tanto, se hace necesario acudir al podólogo infantil si se quiere descartar algún posible problema y, por supuesto, siempre es conveniente realizar revisiones generales que descarten una mala alienación del pie y consecuencias de la misma, así como de otras complicaciones.

Podología infantil por edades

Aunque las revisiones suelen hacerse a partir de los 4 años, también es cierto que cada vez se realizan revisiones podológicas a edades más tempranas. Por ejemplo, a los 2 ó 3 años de edad, con el fin de poder realizar diagnósticos de forma temprana y, si procede, recibir consejos prácticos de parte del especialista.

Normalmente, la primera plantilla no se pone hasta los 6 ó 7 años, pues en muchos casos los pies que parecen presentar problemas se normalizan con el paso del tiempo. Lo cual no quiere decir, lógicamente, que deba prescindirse de la supervisión médica.

Muy al contrario, en estos casos se debe realizar un seguimiento del crecimiento óseo y muscular para poder realizar las necesarias correcciones de ser necesario. Gracias a ese control será posible aplicar las medidas correctoras en el momento idóneo.

En este punto conviene apuntar que los aparatos ortopédicos no siempre se utilizan con fines terapéuticos centrados en esta parte de la anatomía, ya que también pueden proporcionar ayuda al desarrollo y la estimulación muscular con el fin de lograr un crecimiento equilibrado de cara a una vida adulta en las mejores condiciones posibles.

Primeros síntomas para acudir a un especialista en podología infantil

Algunos de los síntomas, en nuestros hijos, que nos deben llevar a la consulta del podólogo son:

  • Tardanza en el inicio de caminar.
  • Marcha con dificultad o con movimientos extraños como meter o sacar las puntas de los pies, cojera, etc.
  • Tropiezos frecuentes.
  • Dolor de rodillas, pies, espalda, etc
  • Pies hacia dentro o hacia fuera, pies planos o cavos.
  • Presencia de callos y durezas, lesiones en la uñas o en la piel, verrugas plantares o papilomas

El alto grado de corrección lograda en edades tempranas en pies valgos, planos o cavos, entre otras anomalías y patologías detectadas en la infancia explican la importancia de acudir al podólogo infantil.

No en vano, la mayoría de estas afecciones suelen corregirse o minimizarse mediante el empleo de ortopedia, fundamentalmente las plantillas personalizadas, así como la realización de ejercicios específicos.

Orientar a los padres papel del podólogo infantil

Como asesores de los padres, los podólogos infantiles también cumplen una importante función. No solo en la elección del tipo, características y calidad del calzado para diferentes actividades para preservar la salud del pie, sino con objetivo de mantener el desequilibrio estático de los pequeños.

Sobre todo, durante el crecimiento (los huesos no acaban de formarse hasta los 16 años, aproximadamente), es esencial cumplir con estas básicas recomendaciones para crecer en buenas condiciones, evitar deformidades y dolores en pies, tobillo, rodilla o espalda.

El podólogo infantil también es un buen conocedor de los patrones de marcha normales o anormales, entre éstos los ocasionados por problemas en el parto, los observados en el gateo (retraso o señales de que algo no va bien), edad de comienzo de los primeros pasos o, por ejemplo, posturas al sentarse. A partir de esta información se realizarán las exploraciones y pruebas necesarias para realizar un diagnóstico.

Pie plano en menores y tratamiento para problemas de podología infantil

Una de las patologías infantiles frecuentes es el pie plano, caracterizado porque el arco interno del pie desaparece, que debe ser diagnosticado de forma precisa y tratado de inmediato. El mismo se puede adquirir incluso antes de empezar a andar por posiciones inadecuadas en la cuna, por estar de pie mucho tiempo en el "corralito", cuando todavía el peso del cuerpo es desproporcionado con la fuerza de sostén, etc. Si esto ocurre, se retrasa el momento en que empieza a andar. Lo normal es que el pie plano aparezca despues que se empiece a andar. El tratamiento más frecuente son las plantillas personalizadas.

Otros tratamientos para los problemas de podología infantil serán las férulas, las botas especiales, realización de ejercicios y estiramientos, etc.

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Preguntas y respuestas sobre podología infantil

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Los mejores tratamientos para los pies planos

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La clave para corregir los pies planos reside, sobre todo, en buscar los mejores tratamientos ortopédicos de esta patología, que puede desarrollarse en la etapa infantil, frecuentemente en niños y bebés o en la edad adulta y supone una pérdida del arco plantar acompañada por un dolor progresivo.

Al margen de que será el podólogo quien determine el tratamiento idóneo para cada paciente, la opinión de los expertos puede hacer luz al respecto. A juicio del traumatólogo del Hospital Vithas Nuestra Señora de América de Madrid, David Cimas, la osteología de calcáneo es una de las mejores opciones.

El objetivo es preservar las articulaciones y, por lo tanto, también la movilidad, para lo cual se procede cambiando los apoyos del pie mediante pequeños cortes u osteotomías realizadas en el hueso, apunta el especialista. Se trata de una técnica conservadora que se combina con una plantilla correctora, trabajo de rehabilitación y fisioterapia.

En los casos más difíciles, que presentan una deformidad mayor, Cimas recomienda las técnicas de artrodesis, enfocadas a fusionar los huesos deformados para "dar una forma adecuada a la pisada". A pesar de tratarse de los peores pronósticos, su implementación, por lo general en casos de pies planos rígidos, logra mejorar la forma del pie y preserva las articulaciones del tobillo y rodilla, si bien significa limitaciones en la movilidad.

 

Los podólogos alertan sobre el uso de las zapatillas con ruedines

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El Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos insta a los centros educativos que no permitan que los niños lleven zapatillas con ruedines por los problemas que pueden ocasionar. Esto viene a raíz de un estudio que demuestra que aumentan la carga en el autopié y la presión sobre el talón.

Así, alertan los podólogos de que los menores que pasan con estas zapatillas más de 8 horas al día pueden sufrir alguna consecuencia, ya que los expertos recuerdan que se trata de un juguete y no de un calzado y que no debería usarse más de una o dos horas a la semana.

En este estudio analizaron una muestra de 100 niños de entre 2 y 9 años y vieron cómo estas zapatillas pueden ocasionar problemas según su peso, la altura del tacón, la falta de flexibilidad y la estabilidad del propio ruedín.

Su uso es comparable al de un tacón de entre 4 y 5 centímetros. De hecho, puede haber esta diferencia con respecto a un calzado normal. Cuanto más alto sea el zapato más peso recibirá el antepié, lo que es antinatural y puede llegar a generar problemas a largo plazo, entre ellos dificultades en el crecimiento, que se desarrollen posturas no adecuadas, que el pie plano, que se suele corregir a los 8 años precise de tratamiento específico, o incluso hiperlordosis lumbar, o lo que es lo mismo, que la curvatura de la espalda aumente.

Imagen: Heelysworldwide en Wikimedia

 

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