Urticaria

La urticaria es una erupción en la piel que se manifiesta en forma de habones o ronchas, que generalmente pican y que afecta con más frecuencia a las nalgas, al pecho y al tronco. 

La urticaria tiene un carácter alérgico, y puede estar provocada por la ingesta de determinados alimentos como leche, huevo, marisco, pescado, nueces, chocolate, etc. También la puede provocar la ingesta de medicamentos como antibióticos, penicilina, antiinflamatorios, aspirina, contrastes, etc. La picadura de insectos, contacto con irritantes, el estrés, etc. pueden ser otras causas

Los principales síntomas son hinchazón, picor y enrojecimiento, pero también se puede dar: Taquicardia, bajada de tensión, asma, dolor de cabeza, rinitis, estreñimiento, entre otros. Estos síntomas diferenciados son los que van a condicionar el tratamiento de la urticaria, que se puede realizar con antihistamínicos, que deberán ser prescritos por el especialista, pero que lo que hacen es aliviar el picor, fundamentalmente. Evitar rascar las ronchas es muy importante, para evitar su infección.

La urticaria y sus síntomas psicológicos

La urticaria es una situación que afecta a aproximadamente el 1 por ciento de la población, y que es denominada en ocasiones como la “cenicienta de las enfermedades cutáneas”. Los expertos alertan de que entre sus muchos efectos se encuentran la ansiedad, la depresión, la soledad y la incomprensión, consecuencias psicológicas que pueden ser igual de dañinas que las físicas.

“Urticaria” es el término genérico de la enfermedad, que se define básicamente por lesiones elementales, llamadas también “habón”, eritema, edema, picor y que en ocasiones también genera dolor. Normalmente, la urticaria desaparece al poco tiempo. Su denominación viene del término ortiga, que es una planta que causa un habón por contacto.

Además de las propias lesiones en la piel, la urticaria también causa consecuencias psicológicas para quien las padece, por eso su tratamiento y la detección del origen o causa es tan importante para mejorar la calidad de vida del paciente. De hecho, la más peligrosa en este sentido es la urticaria crónica, que puede durar incluso años y que merma muchas de las capacidades del enfermo, y que pueden llegar a desarrollar incluso depresión o episodios de aislamiento social debido a los síntomas físicos que se manifiestan.

Preguntas frecuentes sobre Urticaria

Urticaria en niños y bebés: ¿Qué es y cómo curarla?
La urticaria es una lesión de la piel en la que aparecen protuberancias o ronchas de color rojo que producen comezón. Se trata de... sigue leyendo

Preguntas y respuestas sobre urticaria

Opiniones de pacientes sobre urticaria

Opinión de Raquel sobre Anselmo Sánchez Palacios 4 Muy buena experiencia. En mi primer episodio de urticaria hizo él el seguimiento y cuando he vuelto a tener problemas de ese tipo he seguido con el mismo especialista. Lo recomiendo.
Opinión de Yolanda sobre Fco. Javier Contreras Porta 5 Soy una paciente con mucha patología autoinmune y desde el 2011 llevaba con urticaria crónica sin relación con alérgenos, había tomado todo tipo de antihistamínicos, después me prescribieron...

Noticias sobre Urticaria

Novedades sobre la urticaria crónica espontánea

Urticaria

Copenhague acogió la pasada semana la cuarta edición del Congreso Europeo de la Academia Europea de Dermatología y Venereología 2015, una reunión que se realiza cada año para que especialistas en esta disciplina puedan dar sus opiniones y escuchar la de otros expertos.

Este año, uno de los temas más recurrentes ha sido el de la urticaria crónica espontánea y la psoriasis, dos enfermedades de la piel que afectan a miles de personas en todo el mundo y que influyen de forma muy notable en la calidad de vida de los pacientes. De hecho, el 1% de la población padece esta patología, y hasta dos tercios de ellos pueden presentar urticaria crónica espontánea, que puede durar entre 1 y 5 años.

Las causas de la urticaria crónica espontánea no se conocen, y debido a esta falta de información, el tratamiento puede retrasarse hasta tres años. Normalmente, los pacientes que la padecen no encuentran una solución a su dolencia, y sufren sus síntomas sin acudir a un especialista. Normalmente suele tener una sintomatología grave, pasando por ronchas y heridas en la piel que suelen causar dolor, por lo que merma la calidad de vida de quienes la padecen. El tratamiento es muy importante en estos casos para evitar un empeoramiento.

 

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