Cirugía protésica

La cirugía protésica es una especialidad quirúrgica, dentro del ámbito de la traumatología, muy demandada, mediante la cual se realiza el recambio articular de las articulaciones dañadas a consecuencia de su deterioro, debido a diversas enfermedades.

La cirugía de prótesis debe adaptarse de forma individual en función de distintos factores relativos al paciente y a su articulación afectada (cadera, hombro, rodilla…) por lo general con buenos resultados, que se traducen en una mayor movilidad, en la desaparición del dolor y, lógicamente, en una mayor calidad de vida.

Cuándo se aplica la cirugía protésica

El desgaste o deterioro de las articulaciones conocido como artrosis puede ocasionarlo desde un traumatismo o una infección hasta el mismo deterioro producido por el envejecimiento de la articulación. Lo más frecuente es la artroplastia por desgaste de cartílago o hueso para tratar lesiones o patologías, habitualmente la artrosis o la artritis.

Cuando dicho desgaste va avanzando por degeneración, trauma o cualquier otra lesión se resiente la movilidad, al tiempo que se incrementa el dolor. En fases avanzadas, la calidad de vida se ve muy afectada, y el único tratamiento efectivo es la cirugía protésica.

Por lo tanto, la intervención se realiza cuando se considera necesario, al margen de la edad, si bien la mayoría de los pacientes son personas ancianas. En todos los casos, es el último recurso que existe actualmente para pacientes con las articulaciones muy dañadas.

Las razones que suelen motivar la operación pueden ser variadas, desde no poder caminar ni valerse por sí mismo y/o un dolor intenso, cuyo alivio no se consigue con fármacos otras técnicas.

En qué consiste la cirugía protética

Cambiar la articulación por una prótesis artificial es el objetivo final, pero para llegar a ello es importante realizar antes una correcta elección del implante en función de las características de cada paciente.

Básicamente, el tratamiento quirúrgico consiste en la extracción, reparación y sustitución total o parcial de una articulación a través de una prótesis. Con la artroplastia se reconstruye una articulación bien recubriendo los extremos de los huesos o utilizando una prótesis, sustituyendo la articulación por piezas fabricadas con diferentes tipos de materiales, como metales, plásticos o cerámica.

Durante la cirugía no se siente ningún dolor, ya se realice con anestesia general o regional, ya sea anestesia epidural o raquídea. La duración de la misma, por otra parte, dependerá del tipo de cirugía y complejidad de la misma, si bien puede demorarse varias horas.

Tipos de cirugía protésica: Las más frecuentes

Además de los materiales empleados, podemos encontrar distintos tipos de fijación de la prótesis, que puede adherirse con metil metacrilato de forma completa o parcial, un tipo de cemento quirúrgico, o hacerlo directamente en el hueso, así como la opción no cementada, en cuyo caso se adhiere al hueso.

En cuanto a los tipos de patologías, podemos mencionar la patología degenerativa de cadera, de rodilla, de hombro, de codo, de muñeca o, por ejemplo, de tobillo. Desarrollemos a continuación las dos primeras, ya que se encuentran entre las más frecuentes.

Cirugía protésica de rodilla

Dentro de la cirugía protésica de rodilla, pueden tratarse lesiones ligamentosas, meniscales, realinear el aparato extensor o, entre otras degeneraciones o lesiones, tratar la patología del cartílago articular.

Las piezas artificiales que se colocan en la rodilla pueden colocarse en distintos lugares, como el extremo inferior del fémur o el extremo superior de la tibia o el lado posterior de la rótula, y en función de los mismos se lleva aplicarán piezas hechas de metal o plástico fuerte.

En todos los casos, la operación busca reestablecer la normalidad en la función de la rodilla, para lo cual posteriormente se precisa de un proceso de rehabilitación, como ocurre con el resto de las artroplastias.

Cirugía protésica de cadera

La cirugía protésica de la cadera consiste en una operación quirúrgica destinada a colocar una prótesis o implante que sustituirá a la articulación original, dañada o enferma. En concreto, se sustituye la articulación dañada por una bola y copa artificiales, utilizándose distintos tipos de fijación, en función de cada caso.

Cuando la operación es un éxito, se logra aliviar el dolor y reducir a rigidez, así como devolver a la pierna su longitud, puesto que el roce y deformidad articular puede provocar una cojera y la sensación de que la pierna se ha acortado.

Por lo general, los resultados de una cirugía protésica son excelentes, tanto a nivel de recuperación de funcionalidad y eliminación del dolor como en cuanto a la recuperación total. Como hemos apuntado, lograr los mejores resultados exige un periodo de rehabilitación.

A ser posible, también es importante no hacerla ni demasiado joven ni cuando se es mayor en exceso, puesto que así se evita tanto tener que hacer otra como no obtener sus mejores beneficios, respectivamente. Sin embargo, en muchas ocasiones las circunstancias llevan a recomendarla en momentos que pueden no ser los idóneos. 

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El estado de la cirugía protésica

Cirugía protésica

Jose Luis Martínez Montes, de la Unidad de Traumatología del hospital Virgen de las Nieves, es consciente de que se han producido grandes avances en la cirugía de rodilla y cadera en los últimos años que han permitido mejorar mucho la calidad de vida de los paciente. La sanidad pública invierte 68 euros al mes por paciente que se somete a una intervención de cirugía protésica, una cifra que han obtenido de una muestra total de 1.257 pacientes. Así, por ejemplo, el Servicio Andaluz de Salud invierte 85.500 euros al mes con este fin, lo que permite tratar a muchos paciente diferentes.

Según el profesional, esta inversión de 68 euros por persona ha reducido el número de cuidadores para estas necesidades en 334 personas y ha permitido a 230 personas poder hacer acciones cotidianas básicas como salir a la calle.

El profesional también ha hablado de las implantaciones sin límite, una técnica que consiste en que el paciente reciba plaquetas o plasma rico en plaquetas para reducir el dolor o tratar de curar. «Se ha puesto de moda pero no existe evidencia de que esto sirva», advirtió, defendiendo así la cirugía «como alternativa a una vida sensata». Además, apuesta por seguir practicando actividad física siempre teniendo en cuenta los límites de la edad como forma de prevención y también de tratamiento de algunas condiciones.

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