Entrevista a Ginefiv

Victoria Verdú Merino, Coordinadora de Ginecología en Ginefiv: La edad y la alimentación, además de los trastornos ovulatorios, la obstrucción de trompas y la endometriosis, pueden ser causas de infertilidad.

"La edad tardía a la que cada vez más mujeres apuestan por la maternidad, es un claro factor de infertilidad. Sabemos que a partir de los 35 años la reserva ovárica disminuye de manera notable y que como consecuencia de este descenso natural se produce una disminución de la capacidad reproductiva y un aumento del número de inseminaciones fallidas, abortos y malformaciones fetales"

Victoria Verdú Merino es Coordinadora de Ginecología en Ginefiv, centro dedicado desde hace más de 25 años, al tratamiento de la infertilidad, convirtiéndose en un referente a nivel nacional e internacional. Actualmente es el centro que trata el mayor número de casos de infertilidad de la Comunidad de Madrid. 

Su trabajo ha  conseguido logros tan importantes como el nacimiento del primer bebé procedente de embriones congelados en Madrid (1988); el primero por fertilización por Microinyección Espermática (1996) y el primer niño nacido tras una fertilización por IMSI (2007).

Eres especialista en Medicina Reproductiva, cuéntanos en qué tipo de pacientes se ha centrado tu actividad clínica.

En los últimos años he centrado  mis intereses profesionales en ayudar a pacientes con abortos de repetición y fallo de implantación embrionaria , así como en pacientes con baja reserva ovárica .

Desafortunadamente, muchas de nuestras parejas acuden a la clínica con edades por encima de los 38-40 años, lo que implica problemas de baja reserva ovárica y un incremento de anomalías genéticas en sus ovulos y embriones, lo que complica mucho sus posibilidades de conseguir su objetivo de ser padres a estas edades, de manera que en ese tipo de pacientes están centrados mis intereses en estos momentos.

¿Qué son los abortos de repetición y por qué ocurren?

Se habla de abortos de repetición o de aborto recurrente cuando se produce la pérdida consecutiva o alterna de dos o más gestaciones.

Hasta el 50% de los casos el aborto de es de causa desconocida. El resto puede obedecer a causas uterinas, genéticas, infecciosas, inmunológicas… que conviene determinar cuanto antes. Se sabe, por ejemplo, que corregir hábitos de vida como el tabaco, el alcohol, o los niveles vitamínicos (ácido folico, vitamina D) puede ayudar a evitar el aborto y que las gestaciones lleguen a término.

Pero es necesario conocer los antecedentes genéticos, los posibles problemas de coagulación, enfermedades endocrinas, enfermedades inmunológicas…Así como identificar posibles malformaciones uterinas.
Incluso en las parejas más saludables se puede producir un aborto involuntario. De hecho, la incidencia del aborto es de alrededor de un 15% y ésta va aumentando con la edad de la paciente, llegando a ser de más del 40% en mujeres por encima de los 40 años de edad.


¿Cuáles son las causas más frecuentes de infertilidad y esterilidad?

En la mujer, las causas más frecuentes de infertilidad y esterilidad son los trastornos ovulatorios, seguidos de la obstrucción de trompas y de la endometriosis.

Además, cabe incidir en que la edad tardía a la que cada vez más mujeres apuestan por la maternidad, es un claro factor de infertilidad. Sabemos que a partir de los 35 años la reserva ovárica disminuye de manera notable y que como consecuencia de este descenso natural se produce una disminución de la capacidad reproductiva y un aumento del número de inseminaciones fallidas, abortos y malformaciones fetales. 

¿La alimentación puede influir en la fertilidad de los pacientes? ¿Por qué?

Sí, cuidar los hábitos alimenticios puede mejorar la fertilidad. De la misma manera que podemos afirmar que una mala alimentación afecta negativamente a la salud en general, y a la salud reproductiva en particular.

Una variedad de alimentos de todos los grupos alimenticios, bajos en grasa y de alto valor nutricional, asegura que las parejas ingieran las vitaminas y minerales necesarios para una función reproductiva óptima. Estos son cambios de estilo de vida que se deben hacer antes de intentar quedar embarazada, y que deberían mantenerse durante el embarazo y la lactancia.

Pero más no siempre significa mejor, y por ello no es conveniente excederse. Por ejemplo, una dosis excesivamente elevada de vitaminas o minerales puede hacer que los niveles de fertilidad disminuyan. De la misma manera que una dieta baja en calorías, una deficiencia de nutrientes o padecer sobrepeso puede perjudicar la ovulación.

¿Cuáles son los tratamientos principales de reproducción asistida? ¿En qué casos se aplican unos u otros?

Los principales tratamientos de reproducción asistida son la inseminación artificial, la fecundación in vitro y la recepción ovocitaria. Dependiendo de cada caso se requiere realizar unos u otros tratamientos, e incluso técnicas complementarias a estos. Es fundamental valorar individualmente a cada paciente y realizar las pruebas necesarias antes de comenzar cualquier tratamiento de reproducción asistida.

También en estos momentos , es muy habitual realizar ciclos de fecundación in vitro con diagnostico genético preimplantacional, bien para descartar enfermedades hereditaritarias graves, o bien con el fin de determinar si embriones de pacientes con edades tardias, sobre todo por encima de los 40 años, están genéticamente sanos para poder dar lugar a un recién nacido sano en casa.

¿Cuándo debe una persona acudir a un profesional de la medicina reproductiva?

La recomendación general es acudir a un profesional tras un año de relaciones no protegidas, con ausencia de gestación, cuando la mujer tiene menos de 35 años. Y tras 6 meses si la mujer tiene más de 35 años.

¿Qué consejo le darías a una paciente que no consigue quedarse embarazada y comienza a tener sentimientos de frustración?

Mi consejo es intentar no diferir los tiempos y realizar las pruebas del estudio de fertilidad en los tiempos indicados, pues el problema fundamental es que las pacientes llegan a edades muy tardías a intentar tener hijos.

Si antes de los 35-36 años, por las razones que sean, es imposible asumir la maternidad, es conveniente vitrificar ovocitos, no porque este hecho sea un “seguro de fertilidad “, pero ofrece posibilidades de tener hijos propios superadas ciertas edades, y no tener que recurrir a la donación de ovocitos.

Por otra parte, recomiendo no perder los nervios e intentar cuidarse a nivel físico pero también a nivel emocional.

El hecho de no conseguir una gestación nos lleva a un situación de estrés y sufrimiento muy importante y, si nos cuidamos, todo será más fácil y de una manera u otra conseguiremos el ansiado embarazo.

21 de septiembre de 2016 | Tema: Reproducción asistida


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