¿Qué es el riesgo cardiovascular?

El riesgo cardiovascular es la probabilidad que tiene un paciente de sufrir un accidente o enfermedad cardiovascular dentro de un determinado plazo de tiempo.

Básicamente, éste dependerá del número de factores de riesgo asociados, ya sean éstos modificables o no. Es decir, solo los primeros pueden evitarse si de actúa desde un enfoque preventivo.

A diferencia de enfoques anteriores, basados en un factores de riesgo genéricos, se está avanzando hacia una evaluación personal de riesgo cardiovascular en un individuo dado, valorando el riesgo de padecer un evento cardiovascular o enfermedad en un plazo que suele establecerse en unos diez años.

¿Cuáles son los factores de riesgo para la enfermedad cardiovascular?

Frente a los factores modificables, los que no lo son nos vienen dados por el momento de que se trate, como la edad, o por diversas condiciones del paciente, ya sea el sexo, la raza o la herencia genética.

Lógicamente, la prevención se orienta a los primeros, entre ellos la hipertensión arterial, colesterol alto, sobrepeso, el tabaco, estrés, tabaquismo, abuso de alcohol o el síndrome metabólico y diabetes. Considerando, en cuanto a este tipo, que lograr una disminución del riesgo significativa es posible atacando varios de ellos, idealmente todos o, al menos, los más importantes.

De otro modo, el riesgo podría no disminuir y, por otra parte, hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones se interrelacionan muchos de los factores de riesgo más importantes, como son los citados. En otras palabras, su existencia conjunta dispara el riesgo, puesto que la influencia entre ellos normalmente los agravan.

Un ejemplo de interrelación entre factores lo constituye la predisposición genética que tienen algunas personas a sufrir síndrome metabólico. Se trata de una predisposición genética que se manifiesta clínicamente sobre todo cuando existe cierto grado de sedentarismo y sobrepeso. Es por ello que mejorar el estilo de vida mediante actividad física y buena nutrición es un modo de prevenir y tratar este factor de riesgo. A su vez, el síndrome metabólico requiere un tratamiento que también aborde las afecciones subyacentes.

Dependiendo de cada paciente, será necesario controlar enfermedades como la presión arterial y colesterol altos, la diabetes o el hiperinsulinimismo. De nuevo, al margen de posibles tratamientos farmacológicos, hacer ejercicio y bajar de peso ayudan a reducir la presión arterial y el colesterol, así como a mejorar la sensibilidad a la insulina. Con ello, así pues, reducimos factores de riesgo cardiovascular.

¿Como se calcula el riesgo cardiovascular?

Para calcular el riesgo cardiovascular hay que dar respuesta a estos interrogantes:

  • Conociendo tus niveles de glucosa y de colesterol, mediante un análisis sanguíneo
  • Midiendo la tensión arterial.
  • Mediante el cálculo del IMC, Índice de Masa Corporal, a través de la talla y el peso. 
  • ¿Cuánto tabaco consumes?
  • Herencia genética: Familiares directos con enfermedades cardiovasculares.
  • ¿Cómo es tu dieta? ¿Cónsumes fruta o verdura?
  • ¿Realizas ejercicio físico de forma sistemática?
  • Edad y sexo.

Existen tablas, que en función de tus respuestas te indicarán te indicarán si tienes riesgo alto, bajo o medio. 

Hay muchos factores de riesgo que pueden ser influenciados y, por lo tanto, calcular el riesgo cardiovascular global es un primer paso para corregirlos y, así pues, mejorar significativamente la esperanza de vida.

Prevenir y mejorar la salud cardiovascular

El riesgo cardiovascular implica la existencia de uno o varios factores que pueden promover su desarrollo, como hemos visto. Por lo tanto, el cardiólogo evaluará cada caso calculando para cada paciente el riesgo cardiovascular global. Es así como se plantea qué medidas tomar para reducir o eliminar los factores sobre los que se puede actuar.

Habida cuenta de que existen algunos factores de riesgo cardiovascular sobre los que puede actuarse, es importante hacerlo fundamentalmente en pacientes con especial riesgo. Por lo tanto, resulta clave conocer el riesgo cardiovascular de cada paciente.

De este modo, con un control médico personalizado ayuda a limitar o retrasar el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, puesto que siempre existen factores de riesgo no controlables.

Por poner un ejemplo, la obesidad abdominal es uno de los mejores predictores de la presencia de síndrome metabólico, calculado a partir de la obesidad abdominal observada. En mujeres, el perímetro de la cintura mayor de 88 cm y en el hombre de 102 cm. Igualmente, los niveles de glucosa en sangre mayores o iguales a 110 milígramos por decílitro.

Más allá de aspectos particulares, un mejor equilibrio nutricional y, en general, un estilo de vida saludable son claves para la salud cardiovascular. Sin embargo, las generalizaciones no ayudan a saber qué medidas preventivas conviene adoptar. Será a través de este cálculo personalizado como se pueda identificar a los pacientes más vulnerables. O, lo que es lo mismo, a aquellos que presentan más alto riesgo.

El conocimiento médico de tal riesgo, así como del mismo paciente y también de sus familiares puede ser esencial para la corrección de los factores de riesgo. Su limitación, en la práctica, supone su identificación, lógicamente, y a partir de ella el diseño de una estrategia preventiva que realmente sea efectiva.

El objetivo, sobre todo, consiste en mejorar el estilo de vida combinando distintos cambios orientados a áreas como una mayor actividad física (moderada y regular), pérdida de peso, dejar de fumar y/o cualquier otro cambio que ayude a mejorar el pronóstico. Se trata de realizar un tratamiento personalizado que puede exigir un enfoque multidisciplinar.

Finalmente, aunque la prevención es solo parcial, puesto que existen factores que no pueden controlarse, también es cierto que actuar realmente puede hacer la diferencia para muchos pacientes. Por lo tanto, es esencial tener claro que sufrir un ataque al corazón o enfermedades cardiovasculares no es inevitable. La razón es precisamente la misma que puede hacer que seamos pesimistas al respecto.

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Preguntas y respuestas sobre riesgo cardiovascular

Noticias sobre Riesgo cardiovascular

Células madre cardíacas creadas en un laboratorio

Científicos de los Institutos de Gladstone, en San Francisco han descubierto cómo desarrollar un nuevo tipo de célula que forma parte de las células madre embrionarias y las del corazón adulto y que podrían ser clave para el tratamiento de algunas enfermedades del corazón.

Se trata de células extensibles inducidas progenitoras cardiovasculares, conocidas también por sus siglas ieCPCs, y pueden convertirse de forma orgánica en células del corazón y de replicarse. Hasta ahora se han inyectado en ratones que han sufrido un infarto al corazón y han mejorado notablemente la función del órgano.

Las células progenitoras cardiovasculares se generan de una forma natural durante la formación del embrión y dan lugar a una selección de partes del corazón. Estos investigadores han logrado crear CPC en un laboratorio, empleando fármacos para atrapar y mantener las células madre del corazón en un estado precursos antes de que se desarrollaran por completo. Esto podría suponer un gran avance en varios tratamientos cardiovasculares y por tanto un aumento de la esperanza de vida de pacientes con alguna patología de este tipo, aunque todavía hay que avanzar más en esta investigación.

 

Los trabajadores por turnos tienen más probabilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares

Riesgo cardiovascular

Según un estudio del Hospital Bigham, los trabajadores que desempeñan sus labores por turnos podrían sufrir un desajuste del reloj biológico, lo que implicaría un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. Al parecer, los desajustes en el sueño provocados por horarios de trabajo cambiantes podrían provocar un descenso de la presión arterial, reducción de los niveles del sistema nervioso autónomo y un aumento de los marcadores inflamatorios.

Esto supone un nuevo dato de los riesgos de trabajar por turnos. Hasta ahora ya se sabía que este tipo de empleados tenían un mayor riesgo de hipertensión, enfermedades cardiovasculares o inflamación, pero este estudio ha sentado las bases sobre el desarrollo de la desalineación circadiana, que se relaciona directamente con los niveles de presión arterial.

Para llegar a esta conclusión se estudió a 14 sujetos sanos y sus hábitos de sueño para determinar el riesgo de desarrollar esta clase de síntomas. Así, se les aplicó un horario de sueño durante una semana introduciendo diferentes cambios para medir sus consecuencias y llegar a estas conclusiones, que podrían ser interesantes a la hora de prevenir esta clase de enfermedades y entender la importancia del reloj biológico en nuestra salud, que a su vez ayudará en gran medida a los médicos de familia que son los que enfrentan en primera instancia este tipo de problemas.

 

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