Toxina botulínica

La toxina botulínica está producida por la Clostridium botulinum, bacteria anaerobia y proteína natural. La medicina la utiliza desde hace tiempo para la corrección de estrabismo, distonías, contracción de los músculos del cuello y ojos anómalas, parpadeo sin control, etc. Su utilización en cirugía y medicina estética data de más de 15 años. Es uno de los tratamientos más demandados en estética para borrar las huellas del paso del tiempo en la piel. Desde un punto de vista científico, hemos de definirla como una sustancia natural que disminuye la contracción muscular de forma local.

Desde un punto de vista dermoestético, lo que hace la toxina botulínica, también conocida como botox, es retrasar la aparición de arrugas en el rostro y atenuarlas, al debilitar y paralizar algunos músculos. La piel queda relajada y lisa, contrayéndose de manera normal los músculos no tratados. Se aplica mediante inyección, y su efecto medio es de 4 meses. También se puede utilizar para tratar la hiperhidrosis o excesiva sudoración, fundamentalmente de las axilas.

¿Qué es la toxina botulínica?

Se trata de una toxina secretada por una bacteria llamada Clostridium botulinum, responsable del botulismo, una intoxicación alimentaria que puede tener consecuencias fatales. Por el contrario, inyectada a pequeñas dosis en un músculo provoca su relajamiento temporal, sin conllevar riesgo para el organismo.

Su uso médico demuestra que es mucho más que un tratamiento antienvejecimiento, mientras que el puramente estético consiste en la atenuación de las arrugas y marcas de expresión habituales cuando se sobrepasa la treintena.

Cómo actúa la toxina botulínica

La aplicación de la toxina botulínica tipo A ha supuesto una revolución en los tratamientos médicos y estéticos, con resultados muy interesantes gracias a su principio de actuación.

Inyectada en cantidades infinitesimales, bloquea la sustancia química denominada acetilcolina que actúa en la transmisión de los impulsos nerviosos y, por lo tanto, permite al músculo contraerse. Lo hace de forma temporal, por lo que se deben realizar de dos a tres infiltraciones a lo largo del año.

El tratamiento con toxina botulínica se puede combinar con los rellenos faciales, mesoterapia, peelings, etc. Está contraindicada su utilización en el embarazo y durante el período de lactancia.

Aplicada correctamente, por un cirujano estético, apenas tiene efectos secundarios, pudiendo seguir la vida normal, una vez aplicada, teniendo cuidado del sol, recomendándose el uso de protector solar, y evitar la exposición al mismo, masajes en la zona o movimientos bruscos. En un primer momento se puede sentir escozor o aparecer un pequeño hematoma, que desaparecerá rápidamente.

Usos más comunes de la toxina botulínica

Cuando la arruga es visible sin realizar gestos expresivos, es posible reforzar sus efectos efectuándose una aplicación conjunta con el ácido hialurónico, mesoterapia o peelings, entre otros tratamientos. Su uso simultáneo optimiza el resultado rejuvenecedor.

Antes y después de la toxina botulínica

Sea como fuere, el uso cosmético de la toxina botulínica logra un sorprendente “antes y después”, ya que permite lograr una mejoría temporal en el lugar de aplicación. La piel se alisa y las arrugas o líneas de expresión prácticamente se desvanecen, mientras el rostro conserva su movilidad.

Igualmente, es posible recurrir a la toxina botulínica de forma preventiva. En concreto, para evitar, minimizar o retrasar las arrugas y, en general, prevenir el envejecimiento de la piel a largo plazo.

Los resultados son visibles a partir del tercer día y serán óptimos tras dos semanas, con una duración media de entre 4 y 6 meses. Su aplicación con las debidas garantías apenas tiene efectos secundarios.

Una vez aplicada, si bien en un primer momento pueden experimentarse rojeces, escozor o un hematoma sin importancia, desaparecerán de forma rápida. Por lo demás, el paciente puede seguir con su vida normal, teniendo cuidado con la exposición al sol y evitando a su vez los masajes en dicha área.

Entre las aplicaciones más comunes, conseguiremos una mejoría sustancial del aspecto del entrecejo, de las antiestéticas arrugas que salen en la frente, en pómulos o en la zona de alrededor de los ojos (patas de gallo) y labios, en este caso corrigiendo finas arrugas verticales.

Precio de la toxina botulínica

Si estamos interesados en conocer su precio hemos de tener en cuenta distintos factores. Desde la zona en la que vayamos a aplicarlo hasta la ubicación y prestigio de la clínica, pongamos por caso.

De forma orientativa, cada infiltración (aplicada mediante inyección, sin dejar cicatrices) oscilará entre los 200 y los 300 euros, siendo posible obtener precios globales por sesión cuando se trata de zonas más extensas, así como un descuento en renovaciones.

Aplicaciones terapéuticas de la toxina botulínica

Las indicaciones terapéuticas, por otra parte, constituyen un campo de aplicación. Entre otras muchas especialidades, la toxina botulínica aporta beneficios terapéuticos en el ámbito neurológico u oltalmólógico, siendo de gran utilidad para tratar un sinfín de síntomas y enfermedades.

La lista es tan extensa que excede el objetivo de este artículo, pero para hacernos una idea bastará con mencionar algunas de sus aplicaciones, al tiempo que otros tantos beneficios están en investigación.

Resulta útil en el tratamiento de problemas médicos de diversa índole. Resulta efectivo para tratar un fuerte dolor de espalda o de cabeza (migraña) provocados por la tensión muscular, la corrección del estrabismo, el parpadeo sin control, el parkinson, control del hambre en dietas o, pongamos por caso, ha dado buenos resultados como alternativa a analgésicos en pacientes con diabetes.

Las inyecciones de esta toxina también pueden ayudar a tratar la pérdida del cabello o la incontinencia urinaria en mujeres, ayudando a mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Bruxismo y toxina botulínica

La toxina botulínica podría mejorar el avance del bruxismo, la hipertrofia de los músculos maseteros o la luxación recidivante en la articulación temporomandibular, según un estudio de la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial.

De hecho, cada vez más cirujanos maxilofaciales la usan, ya que tiene muy pocas contraindicaciones y permite evitar cicatrices. Su función principal es reducir el dolor muscular causado por el bruxismo y la hiperfunción muscular. El bruxismo se caracteriza porque el paciente aprieta los dientes, lo que produce un daño y una abrasión dental y dolor en las regiones maseterinas, sobre todo por la mañana, cuando despiertan.

Así, la toxina botulínica podría ser útil para aquellos pacientes que sientan mucho dolor a causa del bruxismo o que no hayan respondido de forma óptima a los tratamientos con fármacos o con férulas de descarga.

Los autores de la investigación aseguran que la toxina botulínica puede ser usada como tratamiento eficaz para reducir el bruxismo por la noche y el dolor que se produce por esta práctica, por lo que podría ser una esperanza para los pacientes aquejados de esta afección que buscan una solución poco agresiva para su problema.

Botox, toxina botulímica y botox capilar

No debemos confundir la toxina botulínica, un concepto genérico, con el popular término de “botox”, nombre que recibe una marca comercial de esta neurotoxina. En otras palabras, no todas las toxinas botulínicas empleadas con fines estéticos o médicos son botox.

Por último, también suele haber confusión con respecto al denominado “botox capilar”, aplicado en crema, y cuyo nombre obedece al resultado obtenido. Básicamente, los tratamientos capilares con botox consisten en aplicar al cabello dañado un producto hidratante que contiene distintos principios activos restauradores, entre los que no se encuentra la toxina botulínica.

Toxina botulínica para patas de gallo: lo que hay que tener en cuenta

A partir de los 45 años, el tipo de cirugía estética más demandada es la que emplea la toxina botulínica para las patas de gallo, ya que es una zona que preocupa mucho a las pacientes españolas, que tienen muy claro que entre sus prioridades está acudir a un buen especialista y verificar el producto para no llevarse sorpresas a la larga.

Según los expertos, en la actualidad hay mucho intrusismo profesional en el sector, y se corre el riesgo de apostar por un centro no cualificado. Por eso, para obtener un buen resultado hay que asegurarse de que el centro cuenta con la autorización sanitaria pertinente, que tiene que estar visible en la puerta y que el profesional cuenta con una formación en medicina estética. También es recomendable conocer la marca de la toxina botulínica para las patas de gallo, ya que no todos los productos son iguales.

La versatilidad de los rellenos dérmicos permite aplicarlos no solo para eliminar arrugas, sino también para recuperar volumen que se ha perdido, reestructurar la forma facial o mejorar el aspecto de la piel, entre otras cosas. Este tratamiento es prácticamente indoloro y permite hacer vida normal casi de inmediato, con un aspecto totalmente mejorado.

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Noticias sobre Toxina botulínica

Toxina botulínica combinada con fisioterapia para tratar el dolor de rodilla

Toxina botulínica

El dolor de rodilla afecta a más de una de cada ocho personas activas, y ahora parece que se podría pensar en un nuevo tratamiento. Investigadores del Imperial College de Londres, en Reino Unido, y la Clínica Fortius han determinado que la inyección de toxina botulínica en combinación con la fisioterapia podría ayudar a tratar este dolor.

Para ello realizaron un ensayo con 45 pacientes que tenían el llamado síndrome del dolor patelofemoral lateral causado por una sobrecarga, normalmente diagnosticado a corredores y ciclistas y que evoluciona con dolor en la parte frontal y lateral de la rodilla. Durante el estudio se les inyectó Dysport, un tipo de toxina botulínica bajo control ecográfico en la parte delantera y posterior de la cadera y luego les dieron sesiones de fisioterapia personalizadas.

Un 69% de estos pacientes no necesitó intervenciones médicas adicionales y sintió un alivio completo del dolor hasta cinco años más tarde, mientras que los que no se trataron con esta sustancia tuvieron síntomas posteriores en un 80% de los casos y un 74% redujo su nivel de actividad tras sentir estos dolores. Esto podría sentar las bases de un nuevo tratamiento del dolor de rodilla.

 

Bótox para prevenir patologías cardíacas

La toxina botulínica es conocida en su uso para rellenar las arrugas de la cara, aunque un reciente estudio publicado en la revista “Circulation: Arrhythmia and Electrophysiology” sugiere que, inyectado en la grasa que recubre el corazón podría prevenir la irregularidad en los latidos y por tanto mejorar el ritmo cardíaco.

El funcionamiento del bótox es sencillo: se trata de una toxina generada por la bacteria “Clostridium botulinum” que en pequeñas cantidades bloquea las señales nerviosas encargadas del movimiento de bloqueo de los músculos.

Por otro lado, la fibrilación auricular es un temblor del corazón que aumenta el riesgo de desarrollar coágulos, un fallo cardíaco o incluso padecer alguna patología cerebrovascular.

Dos hospitales rusos fueron los encargados de llevar a cabo el estudio, escogiendo 60 pacientes al azar a los que les inyectaron la toxina en las cuatro almohadillas de grasa que rodean el corazón. Al resto de la muestra se les inyectó suero salino. En el mes siguiente a la cirugía, los inyectados con salino tuvieron un 30% de probabilidades de padecer irregularidades en el latido, mientras que los inyectados con bótox solo tuvieron un 7%. Los resultados son muy reveladores para el campo de la medicina cardiovascular, pues podría influir en muchos tratamientos.

 

El botox podría aliviar el dolor derivado del cáncer de mama

Muchas de las secuelas producidas por las consecuencias de un cáncer de mama podrían ser paliadas gracias a la toxina botulínica, más conocida como bótox, con su aplicación en algunas de las zonas en las que las mujeres sienten dolor residual. Muchas pacientes notan molestias que se derivan tanto de los procesos quirúrgicos por los que han tenido que pasar para la extirpación de un tumor como de los tratamientos a los que se han sometido durante el desarrollo de la enfermedad, que provoca la irritación de las terminaciones nerviosas. Los experimentos con esta toxina han demostrado que la mejoría de las pacientes es muy notable, y han permitido no solo reducir en muchos casos el tratamiento analgésico, sino incluso retirarlo. El descubrimiento lo ha hecho la Unidad de Linfedema del Servicio de Rehabilitación del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, y podría tener grandes aplicaciones en los próximos meses, ya que mejoraría mucho la calidad de vida de las pacientes sometidas a un tratamiento de este tipo. Hasta ahora, un total de 20 mujeres se han beneficiado de esta terapia desde el año 2014 en este hospital, y el tratamiento ya se ha ampliado también al Hospital Universitario 12 de Octubre.

 

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