Toxina botulínica

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¿Qué es toxina botulínica?

La toxina botulínica está producida por la Clostridium botulinum, bacteria anaerobia y es una proteína natural. La medicina la utiliza desde hace tiempo para la corrección de estrabismo, distonías, contracción de los músculos del cuello y ojos anómalas, parpadeo sin control, etc. Su utilización en cirugía y medicina estética data de más de 15 años. 

Desde un punto de vista dermoestético, lo que hace la toxina botulínica, también conocida como botox, es retrasar la aparición de arrugas en el rostro y atenuarlas, al debilitar y paralizar algunos músculos. La piel queda relajada y lisa, contrayéndose de manera normal los músculos no tratados. Se aplica mediante inyección, y su efecto medio es de 4 meses. También se puede utilizar para tratar la hiperhidrosis o excesiva sudoración, fundamentalmente de las axilas.

El tratamiento con toxina botulínica se puede combinar con los rellenos faciales, mesoterapia, peelings, etc. Está contraindicada su utilización en el embarazo y durante el período de lactancia.

Aplicada correctamente, por un cirujano estético, apenas tiene efectos secundarios, pudiendo seguir la vida normal, una vez aplicada, teniendo cuidado del sol, recomendándose el uso de protector solar, y evitar la exposición al mismo, masajes en la zona o movimientos bruscos. En un primer momento se puede sentir escozor o aparecer un pequeño hematoma, que desaparecerá rápidamente.

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Noticias sobre Toxina botulínica

Toxina botulínica combinada con fisioterapia para tratar el dolor de rodilla

Toxina botulínica

El dolor de rodilla afecta a más de una de cada ocho personas activas, y ahora parece que se podría pensar en un nuevo tratamiento. Investigadores del Imperial College de Londres, en Reino Unido, y la Clínica Fortius han determinado que la inyección de toxina botulínica en combinación con la fisioterapia podría ayudar a tratar este dolor.

Para ello realizaron un ensayo con 45 pacientes que tenían el llamado síndrome del dolor patelofemoral lateral causado por una sobrecarga, normalmente diagnosticado a corredores y ciclistas y que evoluciona con dolor en la parte frontal y lateral de la rodilla. Durante el estudio se les inyectó Dysport, un tipo de toxina botulínica bajo control ecográfico en la parte delantera y posterior de la cadera y luego les dieron sesiones de fisioterapia personalizadas.

Un 69% de estos pacientes no necesitó intervenciones médicas adicionales y sintió un alivio completo del dolor hasta cinco años más tarde, mientras que los que no se trataron con esta sustancia tuvieron síntomas posteriores en un 80% de los casos y un 74% redujo su nivel de actividad tras sentir estos dolores. Esto podría sentar las bases de un nuevo tratamiento del dolor de rodilla.

 

Bótox para prevenir patologías cardíacas

La toxina botulínica es conocida en su uso para rellenar las arrugas de la cara, aunque un reciente estudio publicado en la revista “Circulation: Arrhythmia and Electrophysiology” sugiere que, inyectado en la grasa que recubre el corazón podría prevenir la irregularidad en los latidos y por tanto mejorar el ritmo cardíaco.

El funcionamiento del bótox es sencillo: se trata de una toxina generada por la bacteria “Clostridium botulinum” que en pequeñas cantidades bloquea las señales nerviosas encargadas del movimiento de bloqueo de los músculos.

Por otro lado, la fibrilación auricular es un temblor del corazón que aumenta el riesgo de desarrollar coágulos, un fallo cardíaco o incluso padecer alguna patología cerebrovascular.

Dos hospitales rusos fueron los encargados de llevar a cabo el estudio, escogiendo 60 pacientes al azar a los que les inyectaron la toxina en las cuatro almohadillas de grasa que rodean el corazón. Al resto de la muestra se les inyectó suero salino. En el mes siguiente a la cirugía, los inyectados con salino tuvieron un 30% de probabilidades de padecer irregularidades en el latido, mientras que los inyectados con bótox solo tuvieron un 7%. Los resultados son muy reveladores para el campo de la medicina cardiovascular, pues podría influir en muchos tratamientos.

 

El botox podría aliviar el dolor derivado del cáncer de mama

Muchas de las secuelas producidas por las consecuencias de un cáncer de mama podrían ser paliadas gracias a la toxina botulínica, más conocida como bótox, con su aplicación en algunas de las zonas en las que las mujeres sienten dolor residual. Muchas pacientes notan molestias que se derivan tanto de los procesos quirúrgicos por los que han tenido que pasar para la extirpación de un tumor como de los tratamientos a los que se han sometido durante el desarrollo de la enfermedad, que provoca la irritación de las terminaciones nerviosas. Los experimentos con esta toxina han demostrado que la mejoría de las pacientes es muy notable, y han permitido no solo reducir en muchos casos el tratamiento analgésico, sino incluso retirarlo. El descubrimiento lo ha hecho la Unidad de Linfedema del Servicio de Rehabilitación del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, y podría tener grandes aplicaciones en los próximos meses, ya que mejoraría mucho la calidad de vida de las pacientes sometidas a un tratamiento de este tipo. Hasta ahora, un total de 20 mujeres se han beneficiado de esta terapia desde el año 2014 en este hospital, y el tratamiento ya se ha ampliado también al Hospital Universitario 12 de Octubre.

 

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