Déficit de atención (TDA)

Déficit de atención (TDA)

El déficit de atención (TDA) es un problema de desarrollo que suele aparecer en la primera infancia y puede darse con y sin hiperactividad, con características perfectamente diferenciadas. Ahora explicaremos el déficit de atención (TDA) sin hiperactivad, que se caracteriza por una desatención o inatención que tiene lugar con más frecuencia de lo que es habitual en sujetos similares.   

Otros rasgos adicionales del TDA son la gran facilidad para la distracción, además de ser sujetos dispersos mentalmente y con dificultades de comprensión. También tienen problemas para concentrarse y para organizarse, lo que hace que no terminen el trabajo en sus clases. Como se trata de personas no demasiado activas, se puede pensar que tienen falta de interés o de motivación, siendo ésta, una interpretación errónea.

Las dificultades de aprendizaje suelen estar asociadas al déficit de atención (TDA), por lo que la consulta con los especialistas: psicólogos, psiquiatras o neurólogos es importante, para evitar que la situación se agrave.

¿Cómo saber si mi hijo tiene déficit de atención?

En la mayoría de las consultas psicológicas los padres vienen demandando asesoramiento al tener información del colegio sobre sus hijos que se solapa con algunas conductas que llevan observando desde hace algún tiempo en casa. Algunas de los comportamientos llamativos que los equipos de orientación de los colegios tienen en cuenta y que suelen evaluar en sus departamentos profesionales de orientación son: conductas impulsivas, conductas motóricas continuadas, dificultades de concentración, disminución del rendimiento en los exámenes, dificultades para relacionarse por no respetar normas.

Una vez decidido obtener una evaluación de este diagnóstico lo habitual es acudir al neuropediatra y al psicólogo. El neuropediatra es un especialista en tratar las patologías específicas del sistema nervioso de recién nacidos, lactantes, niños y adolescentes. El psicólogo tiene el papel de evaluar la existencia de criterios clínicos para aportar más información al diagnóstico del neuropediatra y a posterior también favorece un tratamiento clínico y específico que tiene una alta eficacia al ser combinado con la medicación y las pautas que adopte el neuropeditra.

Ambos profesionales generan una historia clínica inicial que parte de una anamnesis donde los padres informan de la historia perinatal del niño, del proceso de embarazo, antecedentes familiares, comorbilidad de otros trastornos, síntomas que observan en casa y el inicio de los mismos. El neuropediatra a posterior realiza exploraciones físicas y la aplicación de alguna prueba pedagógica o de neuroimagen.

El psicólogo tras la entrevista inicial esencial realizará algunas pruebas de las que obtener indicadores para poder confirmar el diagnóstico. En el TDAH algunas de las pruebas clave son:

CONNERS: Las escalas de Conners cuentan con dos versiones (la original y la abreviada) tanto para la escala de padres como la de profesores.

ESCALA MAGALLANES: Estas escalas permiten evaluar la presencia de los síntomas característicos del TDAH, como: deficiencias atencionales, hiperactividad, hiperkinesia (excesivo movimiento), déficit de reflexividad e Impulsividad. Tiene dos formatos:

EMTDA-H (ámbito familiar): Padres.

EMTDA-H (ámbito escolar): Profesores.

WISC-IV. Escala Inteligencia de Wechsler para niños –IV. Algunas de sus pruebas como dígitos nos dan información relevante.

EACP-AE: Es un instrumento breve de gran eficacia para proceder a una "detección rápida" de posibles problemas de agresividad, bajo rendimiento escolar, problemas atencionales o hiperactividad, problemas de ansiedad y problemas de retraimiento social.

Test CARAS – Test de percepción de diferencias, medidas de atención.

STROOP. Test de colores y palabras. Evalúa los efectos de la interferencia y la capacidad de control atencional.
Además de estos test y cuestionarios es importante tener en cuenta los criterios diagnósticos del DSM-V. Manual de diagnóstico americano. Tras la evaluación y el enfoque de los especialistas se puede decidir si se diagnostica o no la existencia de un TDAH.

¿Qué es exactamente la atención?

La atención es el proceso a través del cual podemos dirigir nuestros recursos mentales sobre algunos aspectos del medio que nos rodea, que son los más relevantes o bien sobre acciones que consideramos más adecuadas entre las posibles. Es un estado de observación y alerta que nos permite tomar conciencia de lo que ocurre a nuestro alrededor,

Además podríamos hablar de tipos de atención diferenciados, ¿Cuál es el que más está presentando dificultades?

- Atención sostenida: la capacidad para concentrarse en una cosa durante un período de tiempo prolongado, tal como mirar una película o leer un libro.

- Atención selectiva: la capacidad de concentrarse en una cosa cuando hay otras distracciones. Un ejemplo es leer mientras otra persona está hablando por teléfono.

- Atención alterna: la capacidad de cambiar su atención de una terea a otra y volver su atención a una tarea después de una interrupción. Un ejemplo es cuando suena el teléfono mientras estamos estudiando o calculando algo. Atendemos el teléfono y retomamos.

- Atención dividida: la capacidad de concentrarse en dos o más actividades al mismo tiempo. Un ejemplo es cuando usted está conduciendo un vehículo y habla con un pasajero.

Cuando existen dificultades atencionales discriminar en qué punto del proceso atencional y con qué características, es lo que permite a los profesionales determinar ante que problemática nos encontramos.

En la actualidad la existencia de muchos estímulos ambientales dificulta en algunos niños la adquisición de un nivel adecuado de atención sostenido de ahí la importancia de enseñarles a autoregularse para que aprendan a darse instrucciones, órdenes que los guíen hasta el foco atencional que es el prioritario en ese momento.

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